De atléticos a indios y colchoneros, pasando por atletistas

"Y usted, no pise ese Escudo..."
Luis, presidente de honor

jueves, 17 de junio de 2010

Badulaques sin fronteras

Palmamos. La Selección. Que, aunque parezca mentira en este País de cainitas, somos todos. Juntos, pero revueltos a picos, entrantes y salientes. Palmamos los aragonesistas y los bosquimanos, los muñocistas y los clementianos. Todos a una.
Pero a nadie se le escuchó un “¡viva Suiza!” antes el partido. Y menos en un medio susceptible de ser leído por cientos de miles de españoles. Nadie se hizo el duro con eso, anteponiendo la marcha del entrenador de turno que no le gusta, frente a la victoria de la Roja. La Roja. Una nomenclatura de nuevo cuño, cuyo “inventor” debe de ser un anónimo muy parecido al que se le ocurrió aquello de “efestivigüonder”.



Yo soy español, español, español. He sido de la España de Muñoz, de la de Clemente, de la de Luis y de la de Del Bosque; y seré de la de Futurato III. Yo soy español, español, español. Y he saltado y reventao venas con goles de Santillana, Salinas, Torres o Raúl. He preferido abstraerme como mejor he podido, cuando tocaba tirar los dados a la Selección, de esa alergia en otras competiciones que me produce el otro club grande de la capital. Algún comentario de bar, algún chascarrillo de corto alcance con los adorables “vecinitos” en cagadas de sus jugadores/entrenadores y poco más. No me gustaba ni me salía hacer más sangre. Al final, me daba la sensación de que el que sentía el corte, era yo mismo.
Los aficionaos del otro club grande de la capital, se comportaban parecido. Y aquí paz y después, en la competición doméstica, guerra. Los que empezaron a saltarse ese código no escrito, fueron unos srs. que antaño conformaban un grupo mas o menos creíble de información, y ahora se arraciman en líneas editoriales con intereses de órdago a la grande y peloteos y chanchulleos a flor de piel. Comenzaron a zurrar a todo bicho viviente que no hubiera vestido la camiseta de Chamartín, al frente de un banquillo. Lo hicieron con Clemente, acuérdense. Con Sáez, a menos escala. Y qué les voy a decir de Luis Aragonés… Por el contrario, las críticas a los Muñoz, Miera, Camacho o del Bosque, como que fueron y son mas dulces, o apenas aparecen. No se vayan a enfadar los que nos compran los peris, sintonizan los diales y cenan con nuestro TDT…



Con el Señor Luis, se hizo lo que no está en los escritos. Y casi ninguno pidió perdón, o recapacitó sobre las sarta de salvajás que acompañaron su periplo. Le hicieron convocar una rueda de prensa inédita en la historia para… ¡justificar por qué no convocaba a un jugador! Jugador que fue de sus predilectos, y seleccionado en sus vacas flacas incluso, pero que debió de montar alguna en Alemania junto con otros dos que ipso facto dejaron de ser convocaos también. Debió, digo, porque nadie ha explicao nada aún, más que rumores de rebelión por esos “tres mosqueteros”. Y de Luis, conociendo su código de protección a sus jugadores, tampoco se espera chicharree ná… Curioso que con ese mismo jugador, 4 meses más viejo, no se le dé la turra al ahora Seleccionador con su inclusión en la Nacional. Curioso, ya digo. Aunque me parezca más rastrero que curioso.
Le buscaron al osado un sustituto desde antes de clasificarse para el Europeo. Con un caballito de Troya cuyo apellido coincide con una de la Islas Afortunadas. Y de allí, entraron madridistas a mansalva, desde las sub-tal a las sub-pascual. Coño, entró hasta el tipo más soso-sosísimo como comentarista de la Selección. Y Luis, acorralao pero no derrotao, tiró de su manual casero pa sacarnos del atolladero. Sacarnos no, meternos. Y contribuir básicamente a la consecución de un título que se nos negaba desde 44 años atrás. Pero nadie se acordó de él. O muy pocos.



Ahora, sí. Le han metío la alcachofa a un tipo que saben no se calla ni debajo del agua. Cuando España ha palmao. Y casi ocupa sus opinión tanto como la página principal. Casi ocupa tanto como la carpa esa de nuevo cuño que se han montao al lao de Concha Espina, pegaíta al estadio de Chamartín; cuando hace un par de años se escogían otros terrenos más neutrales pa esa expresión de españolismo. Le han metío la alcachofa, al bueno de Luis. Como se la llevan metiendo durante tiempo por ganar, y ser del Atleti.

Luis, yo también soy de la peineta. De la de mano y dedo. ¿Se puede? Mientras me alejo, por cualquier calle neutral de Madrid, cantando el “¡yo soy español, español, español…!”


martes, 1 de junio de 2010

Defendiendo sus Colores (III)

Miles del Atleti, se dieron de bruces con las cancelas del Camp Nou. Todos y cada uno de ellos, a ojos del gran mercader, clientes de “lamarca”. Gente de baja estofa, descendientes de toxicómanos o polvos mal echaos, que en épocas de vacas flacas pueden ser utilizaos pa que bajen y metan los goles con los cuernos. Hordas que no acuden a Virgen del Puerto a fin de mes pa pagar a los jugadores. Bárbaros que no ponen el dinero. Pendejos que se cuelan en los buses, choran la bebida de chinos y mercadonas varios y se marcan “simpas” en los restaurantes que visitan. Incivilizaos que asaltan la tienda del cluz con objeto de levantarse la Camiseta de temporada. Mamelucos que puentean imagenio pa trincar la señal. Cafres que se cuelan religiosamente por los tornos. Muertos-de-hambre que son a quienes los reyes majos les dejan cada año por la pati un abono al pie del árbol de Navidaz.


Todos ellos, se hacen un delta superlativo, desembocando a las puertas del estadio. Caudales y raudales de gentes del Atleti sin un patrón ni de edad ni de condición social, que cantan mientras aguardan la llegada al tipo que ha de cortar un trocito de cielo en forma de papel. Allá, sujetando inmensos haces de nardos caballeros, los voluntarios hacen entrega de una banderita de plástico del Atleti a cada uno que va pasando. Los más chavalillos, comienzan a probar el material ondeándolo a la brisa marina de la Ciudá Condal. A unos pasos de allí, un señor mayor conversa con alguien que no está. Es curioso. Gesticula, y hasta ejecuta una palmada que tiene como destinatario el aire que lo circunda. “Hay que joderse, lo que hace el alcohol…” El alcohol, o la memoria. Aquél veterano, está charlando con un alma del Atleti, que hace algún tiempo buscó abono en el Tercer Anfiteatro. La ha bajao a la Tierra, recordando tiempos en que los dos eran materia. Luego, se gira pa seguir animosamente con la conversación hacia otro espacio vacío. Echa unas risas, y hasta ofrece un pitillo que, a ojos de muchos, cae al suelo; pero al que el interlocutor acerca la llama del mechero. Es un exiliado. Uno que siempre será del Atleti de Club, pero que no ha venido en cuerpo por principios. Aunque está allí en alma. Con su nicotina agarrá a los pulmones. Como el Aleti.


Una vez en grada, el reloj electrónico cuenta que madrugamos pa’l evento. Así es que, ya sentaos a la mesa, habrá que ir picando. Una canción del Atleti, un tono del Manzanares, una seguidilla del Calderón, otra soleá Rojiblanca… las banderas, insignias y pancartería varia va tomando cualquier lugar susceptible de poder atar un par de cuerdas. Entretanto, las coplas de una afición son respondidas por la otra, en un calentamiento de cuerdas vocales que hallará su máximo esplendor cuando ambas hinchadas despliegan sus banderas e guerra. Las grandes. Los del Norte, con un tifo en blanco con algo de rojo, donde en su parte alta, a base de cartulinas, se puede leer la palabra “respeto”. No sé, si aquello fué idea de un tal del Nido, o de un tal Soria, paradigma ellos del respeto… A la par, por la gradería del Sur, corre entre las manos una lona que retrata a un bicho pugnando por salir de la misma pancarta. Miles de banderitas del Atleti, flanquean en un tic nervioso la irrupción de la bestia en versión cómic: “ya estamos aquí”. Los jugadores, toman posiciones sobre el campo. La orquesta de almas, se permite una subida más de decibelios. Impresiona, ver un campo tan grande cubierto de fuertes aficiones. El silencio, huye por las bocanas que le quedan libres. No volverá hasta mucho después, asomando la patita. Empieza una final de Copa, y la juega el Atleti.


(Espacio reservado para cualquier crónica del partido en sí)


Hace falta ser necio pa pensar que colocando el nombre encima de la Copa en aquél cartel, calzándote esa mañana primero el zapato derecho o haciendo valer la condición de “desplazado-talismán”, el Club de tus amores lo tendría todo hecho por obra y gracia del Espíritu de las Supersticiones. A veces, no resulta, Humphrey. Y te ves en el aeropuerto de Casablanca, más solo que la una, aunque te flanqueen 50.000 dandys de los tuyos. Otra vez. Sólo que en esta, el del guión va dao. Se lo acaban de saltar millares y millares de tíos, tías, abuelos y crias del Atleti que, tiran unos de otros, pa levantarse sobre el frío asfalto de la derrota, de aquél avión que se va. No se pueden derrotar a los corazones, ni hacerlos presos; ni siquiera parando sus aortas. Bajo las aurículas, siempre correrá el barniz de sus leyendas. De lo que hicieron. De las veces que cayeron, y se levantaron. De cómo se apoyaban los ventrículos de unos sobre los de otros, con objeto de que aquellos latidos no fueran pequeñitos en la soledá de la caída. Que se aunaran y se elevaran a la décima potencia, pa lanzarse en vertiginosa caída no solo a unas gradas, sino a un mundo entero. A Sabina, se le olvidó en su himno incluir “¡qué manera de cantar!”. Apoteósico. Aquella noche, la afición del Atleti transgredió el Fútbol. Y la política. Fue un órgano aparte y paralelo. Un ente con vida propia, más allá de las circunstancias. Dicen, que media hora de circunstancias…


Y uno, que es unidá porque no ha podido si quiera hacerse millar con algunas cosas del comer, según busca el número de su autocar entre la manada inmóvil de chapa y pintura, piensa que aquello tan sublime, podría transformarse en un ejercicio de madurez colectiva también. Si seremos capaces de exigir con sólo la mitá de vehemencia demostrada aquella noche, un Equipo y una Directiva que regrese a las mayúsculas. Acorde a esa afición lanzada, sentida, orgullosa. O moriremos por cunetas y praderas, dándonos complacientes palmadas los unos sobre los hombros de los otros, mientras recibimos el “¡ohhhh!” de algunos aficionaos rivales. En tanto, nuestra gráfica, la del hincha del Atleti sube; y la del Club, motivo y eje de todo, desciende.

Defendiendo sus Colores (II)

Allí, en la "zona del Atleti", hasta las fuentes echan el agua en dos Colores. Y si te asomas al pilón, ves el Tercero. La priva sale en Rojiblanco también, después de esperar largas colas pa acceder a los tigres improvisaos en casetas de plástico.
En tanto las gentes del Atleti se saludan efusivamente con colegas de mucho y poco tiempo atrás. Y se fotografian con cámaras en lo alto, intentando trincar la marea Bicolor que pone un fondo multitudinario al momento. La Montaña Mágica, entonces, comprendió el sentido de que una porrada de años atrás se le confiriera ese nombre: iban a venir, algún día, como por arte de magia, los del Atleti. Y sobre sus árboles, colgarían pendones desde Cáceres hasta Aranjuez. De Granada a las Asturias. Habían llegado los Tercios. De sus manos penden botellas de una tercera parte de un litro, y de sus interiores astillas que cuelgan de sus almas. Cada una, con una cicatriz. Cada una, con una esperanza.


Bastante antes de las 7, la bandera nº 1903 del Tercio Calderón Pérez-Cavada comienza a tomar posiciones de vanguardia. A su flanco, arrima coraza, coraje y corazón la Milicia de las Ocho Franjas. Justo detrás, la Guardia del Paseo Imperial despliega sus flamantes unidades ataviadas en Rojo y Blancó, cual ancha es la calle. Doblando por la Plaza de España, se incorpora al grueso el 24º Regimiento de Fusilemos a la SAD, capitaneados por un Sr. muy mayor, tocado con el distintivo de Verde y Oró, enseña internacional de todos aquellos que abogan por un País de vuelta a sus Tercios. O un Club de regreso a sus socios, si se prefiere.
Enfilando la carrer de la Creu Coberta, no hay horizonte. Ni pa'lante, ni pa'trás. Al menos, no horizonte urbano. La calle está cubierta de frente a nuca, por Caballeros, Damas y Cachorros del Atleti. Ya saben que en tiempos que no había youtube, los cristianos exageraban sobre los infieles que dejaron tiraos por los riscos de Covadonga. O, al contrario, la escabechina que hicieron los moros sobre los caballeros de Calatrava... Bueno, sírvanse de usar vuesas mercedes el internet con profusión, pa dar cabo a este particular en los términos citados. Una marabunta se mueve a latidos que se convierten en pasos por todo lo ancho y largo de la calle, hasta empalmar con la de Sants. Uno del Atleti, fino como el coral y antigilista por la G. de Dios o del demonio, definiría más tarde aquello "como estar dentro de un gigantesco corazón". Chapó, castizo. Los cabroncetes tienen definiciones genuinas. Y con tanto genio llegaron los tercios del Atleti a aquellas calles, que las tomaron a voz en grito. Tantas gentes se dan cita en la arribada, que el tropel de las partes medias va cantando con fuerza el Himno del Calderón, en tanto las cuadrillas de vanguardia entonan el del Metropolitano, y las hordas en retaguardia se entregan al "¡es vikingo el que no bote, es, es!"


Y a aquél grito, algunos naturales de los que pueblan los balcones a modo de grada de asombro, sector alucine, fila embobao, se vienen arriba y botan cuales posesos. Poco después, la reserva que se mueve más atrás aún, los para en seco con un "¡vikingos y culés, la misma mierda es!". No queda muy de huésped, no; pero confieso que a alguno se le cae una sonrisilla de las comisuras, mientras piensa: "válgame Dios de mis amigos, que yo cuidarme he de mis enemigos". Veteranos de los Tercios, que recordaban de cuando se batían el cobre apoyaos en sus propias calzas, sin aliados ni sucursales a la redonda. Poco después, otro veterano de la Cataluña Libre se ve obligao a tocar retirada, envuelto en su Señera porque, a pesar del calor, hay momentos del día en que llueve granizo. O hielo, pa'l caso. Tampoco es que sea de un invitao del copón la maniobra "celestial", pero no ha habido bajas ni se pretendía, y el escarceo ha sacao otra nueva sonrisa; esta vez de un catalán, que se siente también muy español, y que no recuerda en años aquél agravio en pleno Sants. Los del Atleti, pasaban y pasaban. "¿Cuántos sois?", pregunta un curioso a una de las moléculas colchoneras que conforman el cuerpo. "Unos 40.000". "Quiá, sois por lo menos un millón... Llevais pasando por aquí dos horas y esto no acaba..." Relataría un soldao de los Tercios, después.

El tráfico, es un dulce caos. Algunos pitan, otros se apresuran a cerrar las ventanillas; los hay que ofrecen involuntariamente su carrocería a modo de árbol, por el que trepan primates a dos Colores; de los comercios se asoman sus tenderos, los bares se intuyen por la mancha Rojiblanca que inunda los escaparates... Al doblar de súbito en la Rambla de Brasil, la Bandera "Mecagüenlaputaquegrandesesto" se arranca con el "te quiero Atleti", versión Oldfield. Asoma alguna enseña de España en un balcón, e inmediatamente es flanqueada por otra del Atleti. Es fácil adivinar cualquier acontecimiento extra, porque los de alrededor comienzan a dar vítores, y se lanzan en cánticos a tumba abierta. Canciones del Club que se van propagando a través de la inmensidá de un par de kilómetros atiborraos de Atleti. Ha caído la noche antes de trincar incluso Carlos III, y los destellos de cámaras toman el cañón de hormigón por el que las gentes del Atleti, en brutal plural, cogen la Travesera de Les Corts. Abajo, a la izquierda, despunta sobre las cimeras de los edificios, la corona del Camp Nou. Casi que da hasta penita. Podíamos haber andando otra legua más... Déjalo, tronco: tenía que ser así. Casi profético: el Corteo, acaba de morir en las Corts. Pero vivirá para siempre en tu memoria.

lunes, 24 de mayo de 2010

Defendiendo sus Colores (I)

No había manera de pegar ojo. Y el tabaco, de desvelo en vigilia, tampoco es que ayudara. El despertador sonó muy pronto, pero el sueño en realidá no tenía que ver con párpados que caen. Mas bien consistía en ilusiones que suben. Por eso, el autobús que aguardaba en Sanchinarro, fletao por nostálgicos de sí se sabe muy bien qué, llevaba el nombre de "sueño" tan escondido, que pocos lo vimos. Abajo, aguardaba sin moverse un ápice de su galería en el corredor de la muerte, el Estadio Vicente Calderón. A su alrededor, camarillas de los muy leales y nobles Tercios del Club Atlético de Madrid, sin SAD, bullían a las 5 de la mañana de un nocturno aún 19 de mayo de 2010. Hubo más abrazos que bostezos. Apuremos el tiempo, que ya nos meten dentro...

Después de que el amanecer recortara la egregia figura del castillo de Torija sobre su naranja rasgado. De que las hoces de las tierras del Señorío de Molina dijeran que es tierra alcarreña, aunque dándose la mano ya con Aragón. Después de echar unos pises, unos cafés y unos cigarrillos en un restaurante de carretera que parecía el Sport Arena en mitá de un descampao. "Que se bajen, diles que se bajen, diles que se bajen, de una puta veeeeez!". De atravesar los Monegros en un día que no parecían ni deprimentes ni siquiera áridos. Después de cruzarse con vehículos de toda clase y condición, marca Atlético de Madrid, modelo ¡Allávamos!. De volver a hacer un poquito de para y un nada de fonda en una venta con cartelería en catalán, flanqueaos por cuerpos de los dichos de seguridá con otra indumentaria. Después de adentrarnos en la tierra del cava, tiñendo en Rojiblanco el eterno verdor de sus vides añejas. De colocar un Banderón en la luna trasera, con medios caseros cuya aplicación sólo McGuiver y los Tercios del Atleti conocen. Después de ponérsela dura a un camionero-psicópata del Barça y al resto de vehículos en la garganta, con aquella bufanda que rezaba "antimadridista" pegada al cristal. De adentrarnos caladas las camisetas, prestas las Bufandas por mitá de la Ciudad Condal, mientras el sol ya picaba a través de las ventanillas. Después, llegamos a la que los anglicismos pretenden bautizar como "fan-zon". Que con el prefijo "in-", evoca a los Condes de Carrión; y con el sufijo "-in", a esas revistas de publicación mensual. Como no se quiso uno hacer la picha un lío con los rozamientos verbales, decidió que aquello era la "zona del Atleti". Cualquier otro nombre, hubiera sido una barbaridá a tenor de lo que allí se empezaba a sentir.

No sé por qué cojones, hasta los que sufren del estómago y del hígado, se empeñan en buscarse una "alterne-zon" na más llegar al lugar de marras. Y desde allí, quedar con la otra parte de los Tercios que han llegao de avanzadilla, o están por venir. Mire usté si existen mercadonas, cortes ingleses, franceses, chinos... Hasta inconfundibles aditamentos urbanísticos; pero no. La peña, queda en un bareto. O similares. Que está al lao de tal torre, tal fuente, tal estatua o tal plaza. Pero, como en los juicios, de segunda instancia. También resulta curioso que las gentes que te atienden, pese a su amabilidá y hasta en ciertos grados desvelo, no tienen mucha idea de lo que va la vaina. Y así, pides unos hielo porque al pakistaní de la esquina se le habían acabao (los chinos en esto, les sacan años luz), y te llega la chiquita oriental con una bolsita y tres-bravos hielos-tres. Mirándote la muñeca, por conocer donde coño había que aplicar la friega de frío. Pues sí, hace una mañana espléndida...

Con la zampa, vienen los primeros cánticos. Los huevos rotos y tal no es más que una excusa que permita seguir fumando y echándose unos gradillos al coleto. Los más sibaritas, se apretan vinillos decentes. La ocasión, lo merece. Ellos, también. El resto de Tercios, a granel. Podían haber tenido hasta jarrotes de barro, copón. Y así, en mesa larga, flanqueada por jóvenes y veteranos de los Tercios del Club Atlético de Madrid, sin SAD, entonar viejos y nuevos himnos de guerra. A poder ser de esos propios, que no son un refrito de los venidos desde la Barra del Plata y aledaños. Pa que el entrañable compañero de Independiente, no vuelva a tocar los cojoncillos con un "ese, lo cantan allá.. Es muy viejo."

Ya serían casi las 5, cuando nos dejamos caer por la "zona del Atleti". Jodo, como había parido aquello. ¡Cómo aguantaban la sucesión de cánticos sin despeinarse los mozos que ocupaban la carpa...! Y la periferia... Esos, sí que eran mozos de Escuadra. De una Escuadra simpar, digna de un Club simpar. Hubo muchos momentos, en que a todos en el imaginario Perea nos pareció Bekenbauer. Jurado, Dirceu. De Gea, Mayer. Ujfalusi, Gerets. Antoñito, Briegel. Domínguez, Baresi... Y no es malo. Todo lo contrario. Malo, sería intentar defenderlo todo el año pero, aquél día, no. Lo eran. Y lo serían. Y en aquella convicción, las gentes del Atleti nos dejábamos llevar de cántico en canción. De beso en abrazo. Ya podía caérsete la cámara de fotos de la mochila, que llegaba un compañero del Atleti y te la devolvía con una sonrisa. Mientras de fondo, la orquesta que dicen del Titanic, volvía a rugir con un "te quiero Atleti" que flotaba en el mar de los osos y los madroños, lanzando con sus voces aquellos flotadores rojiblancos de las películas donde el productor de cine no nos dejaba en bolas, por ver si algunos, muchos, podíamos agarrarnos a ellos. Aunque muchos, no son del Atleti... pero otros, sí lo son...

martes, 18 de mayo de 2010

Corteo en Barcelona



corteo: adj. masa social de un club que acompaña al mismo en su desplazamiento. Acto de cortejear o hacer cortejo. Grupo de gentes del Atleti que por millares tomarán a voz y bufandeo las calles que separan su punto de reunión del estadio donde ha de disputarse la final de Copa, en singular peregrinación.


Pues eso, que desde la zona delimitada para la hinchada Rojiblanca (Plaza de España) nos
moveremos en masa ANDANDO hasta la entrada al estadio.
A las 19:15, salimos de la zona habilitada.
¡Marea Rojiblanca hacia el Camp Nou!
Es más de media hora a deliciosa pata, tiñendo de nuestros Colores el paso por la ciudad.

Información sobre la "zona del Atleti" (con consejos y orientaciones sobre Barcelona):
http://www.colchonero.com/fan_zone_final_de_copa-itemap-1-83132-1.htm

Todo sobre el Corteo:



Itinerario:



Ya lo hicimos en el 92. ¡Repitamos!.


Difúndelo entre tus socios, familiares y amigos.




S I E M P R E A T L E T I.-

martes, 11 de mayo de 2010

¡Aguanten los Tercios!

A los doze días del mes de mayo del año de Nuestro Señor de dos mill y diez.

Por la presente, elevo a su excelencia cumplida quenta de la batalla que ha de acontezer, ansí como estado de revista de las huestes a Vuesa Merced encomendadas que, a la voz de guerra de “¡Aúpa Atleti!”, allá por el ocaso habrán de batirse en contra de los ejércitos de la Pérfida Albión que, en singular formacion, se nos vienen compuestos de levas desde el mismo Londres; dícense oriundos de las cercanas al puente que dan en llamar aquestos pérfidos, Putney Bridge. Ponte del que, de seguras, tendrá oído el muy nórdico y ungulado de Ramón V, si permíteseme la licenzia.

Huelga mencionar que susodicha batalla, amén del prestigio y prestanza que para los exércitos de Su Majestad ha de conferir, supone a la sazón sacar a plaza que es de las Europas pendones y enseñas teñidas en Carmesí barrado en albino, como corresponde a tan insigne Orden, medrando honra y defendiendo sus Colores, que es frase principal entre sus gentes, y ansí lo facen cantar a vientos de Poniente o Levante, de Norte o de Sur. De resultas que, entre propios y aún extraños, de sobras es público el suyo Himno que por doquier lo acompaña.


Dispuestas hallanse las mesnadas sobre los campos norteños de la Germania, esparcidas por las inmediaciones y aún los barrios viejos de la ciudad que dan en llamar “Hamburgo”, que es villa capital de la que refieren Península de Jutlandia, sito en lugar do los naturales de acá refierénlo por “arena”, faciendo tumultuosa acampada las sendas tropas. Míranse, como os digo, las huestes a través de las callejuelas y pórticos y malecones y pontones que dan traza a esta villa. Lléganse armadas de descomunales jarras de jugo de cebada, con los suyos colores ondeando en gaznates y manos, cual singular atavío, a la par que descerrajan desaforadas voces, dando loas y vivas a la bienquista Orden de Su Majestad, por quienes vienen a batirse en memorable combate. Concurren aquestas gentes de dispares patrias y reinos; desde el fuero de Navarra a los calores de las Andalucías, de las costas e internos de la Galaecia a las playas de las Murcias, desde las quebradas de las Asturias y los terruños del Cántabro a las dehesas del Extremodouro, de las tierras y bosques de los Vascones a los áridos de las Castillas, del muy egregio reyno de Aragón a las costas del Levante, del remoto condado de Barcelona a las lomas del país de los Riojanos, de las yslas Afortunadas a las que cristianos e infieles nombran por Baleares… Y ansí, avienénse de la misma guisa gentes de armas de remotos lugares, desde la Britannia, a la misma Germania, o las tierras de los Valones y más allén de los mares, en la Ultramar, por la Barra del Plata o los virreinatos del Centro y hasta las Américas del Norte… Es de buenaventura contar, y referir a Vuesa Merced, que no hay lugar en la faz de la Tierra que no halle marcial y cumplida representación de sus súbditos en aquesta tierra lejana, congregados a los pífanos y cornamusas que han hecho de oídos en vela a la sazón prestos pies, de según tuvieron fé de aquesta batalla que habríamos de librar al amparo de tan sublime Orden. Rucios acabados en metal, jamelgos trabados en chapa, palafrenes mecanizados a las trazas de Da Vinci y una horda tal de cabalgaduras llevan dejándose venir desde prontas horas a calles y arrabales, ricamente engalanados, colmados de insignias y blasones, todas en el susodicho Rojo y blanco, con su Escotado Escudo figurando en motivo principal; en tanto de sus sillas descuélganse plebeyos y nobles, con tamaña algarada que no ha de existir, pluguen los Cielos, sereno en aquesta tierra ni en otra, que pudiere siquiera en su cuita acallar el alborozo que tales gentes de armas vienen dando por do pasan.


Inicio cabal se va dar a la contienda. Las huestes miranse con fiereza. Los capitanes, desenvainan las suyas alabardas tachonadas de tacos; resuellan los machos coceando sobre la pradera. Álzanse los pendones de batalla, flameando al aire de la victoria. De un cabo, en más que de otro, resuena el grito de guerra de vuestros Tercios, encomendándose a la afamada Orden del año de Ntro. Señor de mill y novezientos y tres. Allá rueda sobre la yerba, el cuero de guadamecí cordobés. Tras sus repujados en pentágonos, corre el acero de Toledo. Dan al galope tendido las bravas monturas del Sur. Alzan sus brazos al compás de las proferidas voces, las abnegadas gentes del Norte. Empujan en tropel las milicias de Magerit… Os dejo, Señoría. Acudo a la lid como alma que lleva el Tercer Anfiteatro. Siempre presente. En tanto afuera, a los aires estrangeros de un burgo germano, veynte y cuatro mayos después, atrona el grito de guerra de la muy leal y sagrada orden del Atlético de Madrid:

¡Siempre Club, y cierra Atleti!

miércoles, 5 de mayo de 2010

Papismo, pupismo y panolismo

Ayer, hubo colas en el Calderón. En plena era telemática, y con los guiris puliendo las entradas de la final en poco menos de una noche, y sin filas de esperas; aquí, en el reino de la SAD, todavía existen las colas. Y las noches a la intemperie, como si quisieran decir los ilegítimos gestores: os jodeis, y pasais un poco las de Caín. Por haber pedido mi pescuezo. Y, como aquél obispo con su ejército a las puertas de aquella ciudá rebelde, sentenció: "matadlos a todos, culpables e inocentes, que ya Dios distinguirá allá arriba los buenos de los malos."

Entre aquellas gentes del Atleti, pescueceras, jaboneras o abstemias, se encuentra un corrillo. Y de aquél corrillo, una voz. La prensa que lo cuenta esta mañana (concretamente el as, con lo que se puede aventurar que es la parte “jabonera” de la mediática), no dice su edad. Sólo, que deberían andar tomando un caldito o un café pa hacer un poquillo más llevadera la rasca de anoche. Y el sujeto, contesta cortésmente al reportero de turno: “La semana pasada con un tiempo excepcional y hoy, que tenemos que pasar la noche aquí, hace un frío insoportable (bueno, es posible que dijera “de cojones”, que también es palabro a la usanza). Somos pupas hasta para eso”.

Y digo yo: ¿cuándo cojones (ahora sí) vamos a dejar de fustigarnos como gilipoyas?. A ver, buen señor, ¿de dónde es usté?. ¿Del Club Atlético de Madrid o del Tiritas FC?. ¡Enséñeme los codos!... ¿Ve?, sin un rasguño. Y las rodillas… impólutas. Ni tiene ningún corte en la cara ni, ¡abra la boca, coño!... Tampoco le sangran las encías. Vamos, que está usté pa hacer la mili. Ande, ande, vuelva a la fila… Y le recomiendo una orden de alejamiento de no menos de 500 metros de látigos, fustas, cabellos de púas y potros varios. No se vaya usté a lastimar, en ese afán de pasar dolor. Déjese de coger por el suelo cartelitos que le van tirando, que ¿no ve que el que los lanza no es de su tropa?. Va por allá alante, y viste jubón color nieve... Venga, buen hombre, aguante usté con estoicidad la cola, que no le pasa ni media. Está sano por los cuatro costaos. Y dejémonos de zarandajas bajo-medievales, que cuando se palma hay que hacerlo con la cabeza tan alta como cuando se gana, y no buscarse refugios de frailes atormentaos. Ni celdas de penitencias, donde si el podenco es el desgracias, imagínase los perros salchicha... Mire a aquél, el de la esquina. Es un hincha del Atleti, como usté. Y cuando le dicen “pupas”, contesta, “su pupa madre. Prenda”

jueves, 29 de abril de 2010

Nadie en el Campo sabía...

...quién era aquel Rojiblanco
tan audaz y temerario
que en el área se internó.
Nadie sabía su historia
mas la afición suponía
que un gran dolor le mordía
como a un lobo el corazón.

Cuanto más duro era el juego
y la pelea más fiera,
defendiendo su Bandera
el Rojiblanco avanzó
y sin temer el marcaje
del enemigo desatado
supo saltar como un bravo
y a las mallas remató.

Y al mirar a las gradas llenas de gente,
murmuró el Rojiblanco con voz valiente:
-Soy un Socio del Atleti.
Tengo un hombre en mi nevera.
Soy un Socio del Atleti
que va a unirse en lazo fuerte con la hinchada Colchonera.

Cuando al fin lo retiraron
en su cartera encontraron
una carta y un retrato
de Luis Aragonés.
Y aquella carta decía:
“Si Muñoz un día te llama,
para mi un puesto reclama,
que a buscarte pronto iré”.

Y en el último pase que le enviaban
un gol de cabeza le consagraba.
Por ir a tu Campo a verte,
mi más leal compañera,
me hice socio del Atleti,
la estreché con lazo fuerte
Roja y blanca, la Bandera.
Roja y blanca, la Bandera.
Roja y blanca, la Bandera.

"¡¡Atleeeeti... Atleeeti...Atleeeti...Atleeeti... Atleeeti!!"

http://www.goear.com/listen/eb31dcc/canci%C3%B3n-del-atletista.soy-un-socio-del-atleti-glutamato-ye-ye

jueves, 22 de abril de 2010

Hey, you...

Güelcom al Madrid del Oso y el Madroño. De las gallinejas y el vermú de grifo. El de la Ribera del Manzanares; el que gusta del Fútbol de emoción. Cuidao, que no os acercais a cualquier lao. Pisareis una Pradera que un ángel pintó bajo el seudónimo de "Goya", con la Almudena acicalando su cúpula al cielo de Madrid. Que no es cielo cualquiera, prendas, si no el atajo más corto y auténtico pa llegar a San Peter´s Hall. Y su jodida listilla, plagada de tantos y tantos nombres abrazaos al recuerdo. A la devoción, incluso. Allá, muy, muy tarde, cuando los atléticos nos cansemos de ver al Equipo en anfiteatros inferiores. Y nos juntemos entre nosotros pa subirnos al tercero del tirón, con el espíritu por pijama, a departir sobre aquella noche en que nos merendamos a los Reds. Entre otras tantas y tantas. Allí, donde el abono total importa lo mismo que la antigüedá o el billete de autobús. Dónde aguardaremos pacientemente a que unos bávaros con nombre de aspirina lleguen a la vez a la misma estación. La última estación. Cuando hayamos andado el camino que nos lleve a sendas de más enjundia.

Podeis ir bebiendo, mozos. Os acompañaremos con gusto y fruición. Es posible que, hasta el alcohol nos haga abrazarnos durante algún momento, cantando a pachas viejos himnos en do sostenido. Cambiando ajuares e insignias, cuales mercaderes en chupas de cuero y gorros gore-tex. Mientras se sujetan copones rebosantes de birra, como líquidos contratos firmados a sorbos, en un tercer tiempo montao a lo "aquí te pillo, aquí te mato". Dígase el zumo de cebada o similares, que aún por estos pagos de Dios tomados por el demonio, seguimos en abrumadora mayoría prefiriendo meter al Estadio un bocadillo de chorizo, que una faca de doce muelles. Y que nos dure muchos años. Y los delincuentes, pocos.

Disfrutad, hijos de la Yngalaterra, disfrutad. Marcaros una previa del copón, como viene siendo costumbre también por estos lares donde proliferan aún en más los bares que los bancos. Reir y cantar como si fuera vuestro último día porque, a eso de las 9, empezareis a mear vinagre. Del bueno. Del que se envasa en botellitas de cristal y se pule bajo la etiqueta de "souvenir del Calderón". A este Estadio (robado), con tan pocos horas vida, la Historia le debe varias. Y vosotros, sois una de ellas. No es nada personal, tíos, es simplemente que pasabais por ahí. En el día inapropiado y a la hora chunga. Estais plantaos en mitá del camino de cientos de miles de corazones, que delegarán en 50.000. En el puto centro de una senda que quiere reconciliarse con su Historia. Preguntadle al Niño, si no entendeis lo que aquí se cuenta.

¡Ah!, sires, y una recomendación pa que veais que no hay mal rollito mas que el estrictamente deportivo: cuidao al pasar por la puerta Cero. Agarraos las carteras. Que el que birla un Club entero, bien puede... Y aquí, los honraos, solo os vamos a quitar los puntos; ná más.

S I E M P R E A T L E T I.-

martes, 20 de abril de 2010

Por décadas

Desde que en el 1929 se oficiara el actual Campeonato Nacional de Liga, el Atleti ha venido cumpliendo un rol que se puede desglosar por décadas, para ayudar a entender un poco mejor de dónde venimos. Cuál ha sido el papel que hemos ido escribiendo a lo largo de la Historia del Fútbol español, y la deriva que tomamos. Porque, tan importantes son para entender el camino los últimos pasos, como los primeros.

Década de los ’20.
1928/29: 6º a 7 puntos -10 clubes
1929/30: 10º a 18 puntos (descenso)

Sin computar la media.

Década de los ’30.
1930/31: 2ª División
1931/32: 2ª División
1932/33: 2ª División
1933/34: 2ª División
1934/35: 7º a 13 puntos -12 clubes
1935/36: 11º a 16 puntos (descenso)
1936/37: Guerra Civil
1937/38: Guerra Civil
1938/39: Guerra Civil
1939/40: 1º

1 título de Liga, 0 "champions", 0 "uefas", 1 "nada" y 1 descenso. A 14 puntos de media del campeón de Liga de turno, sobre un cómputo de 3 temporadas en 1ª División (sin promediar las 4 temporadas en Segunda División).

Década de los ’40.
1940/41: 1º
1941/42: 3º a 7 puntos -14 clubes
1942/43: 8º a 9 puntos
1943/44: 2º a 6 puntos
1944/45: 3º a 8 puntos
1945/46: 7º a 10 puntos
1947/48: 3º a 4 puntos
1948/49: 4º a 3 puntos
1959/50: 1º

2 títulos, 8 “champions” y 2 “nada”. A 5 puntos de media del campeón de Liga.

Década de los ‘50
1950/51: 1º -16 clubes
1951/52: 4º a 5 puntos
1952/53: 7º a 12 puntos
1953/54: 9º a 11 puntos
1954/55: 8º a 17 puntos
1955/56: 5º a 15 puntos
1956/57: 5º a 10 puntos
1957/58: 2º a 3 puntos
1958/59: 5º a 19 puntos
1959/60: 5º a 13 puntos

1 título, 3 “champions”, 4 “uefas” y 3 “nada”. A 11 puntos de media del campeón de Liga.

Década de los ‘60
1960/61: 2º a 12 puntos
1961/62: 3º a 7 puntos
1962/63: 2º a 12 puntos
1963/64: 7º a 17 puntos
1964/65: 2º a 4 puntos
1965/66: 1º
1966/67: 4º a 12 puntos
1967/68: 6º a 9 puntos
1968/69: 6º a 17 puntos
1969/70: 1º

2 títulos, 7 “champions”, 2 “uefas” y 1 “nada”. A 9 puntos de media del campeón de Liga.

Década de los ‘70
1970/71: 3º a 1 punto
1971/72: 4º a 8 puntos -18 clubes
1972/73: 1º
1973/74: 2º a 8 puntos
1974/75: 6º a 15 puntos
1975/76: 3º a 6 puntos
1976/77: 1º
1977/78: 6º a 11 puntos
1978/79: 3º a 6 puntos
1979/80: 12º a 22 puntos

2 títulos, 7 “champions”, 2 “uefas” y 1 “nada”. A 8 puntos de media del campeón de Liga.

Década de los ‘80
1980/81: 4º a 3 puntos
1981/82: 8º a 13 puntos
1982/83: 3º a 4 puntos
1983/64: 4º a 7 puntos
1984/85: 2º a 10 puntos
1985/86: 5º a 12 puntos
1986/87: 5º a 19 puntos
1987/88: 3º a 14 puntos -20 clubes
1988/89: 4º a 16 puntos
1989/90: 4º a 12 puntos

0 títulos, 7 “champions”, 2 “uefas” y 1 “nada”. A 12 puntos de media del campeón de Liga.

Década de los ‘90
1990/91: 2º a 10 puntos
1991/92: 3º a 2 puntos
1992/93: 6º a 15 puntos
1993/94: 12º a 21 puntos
1994/95: 14º a 20 puntos
1995/96: 1º -22 clubes
1996/97: 5º a 21 puntos -20 clubes
1997/98: 5º a 14 puntos
1998/99: 13º a 33 puntos
1999/00: 19º a 31 puntos (descenso)

1 título, 3 “champions”, 3 “uefas” , 3 “nada” y 1 descenso. A 17 puntos de media del campeón de Liga.

Década de los ‘00
2000/01: 2ª División
2001/02: 2ª División
2002/03: 11º a 31 puntos
2003/04: 7º a 22 puntos
2004/05: 11º a 34 puntos
2005/06: 10º a 30 puntos
2006/07: 7º a 16 puntos
2007/08: 4º a 21 puntos
2008/09: 4º a 20 puntos
2009/10: 10º a 44 puntos (jornada 33)

0 títulos, 2 “champions”, 1 “uefa” , 5 “nada” y 2 temporadas en 2ª. A 27 puntos de media del campeón de Liga (sin promediar las 2 temporadas en Segunda División).
------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
El recuento por puestos clasificatorios nos arroja que las posiciones más comunes hasta día de hoy, son el 3º y 4º lugar (10 ocasiones), seguidos del 1º (9 veces campeones), el 2º y 5º (8 veces), el 6º y 7º (6 ocasiones), el 8º y el 11º (3), el 10º y 12º (2), el 9º, 13º, 14º y 19º (19) y en ninguna ocasión hemos quedado en los puestos 15º, 16º, 17º y 18º.

*Conviene tratar los datos de clasificación atendiendo a los clubes que en cada época participaban en la Liga, pues se empezó con 10, 12, 14, 16 ,18 y hasta 22, para establecerse actualmente en 20.

viernes, 26 de marzo de 2010

Al chupe

Mi querido y devaluado sentimentalmente Diego Forlán:

No me siento en el Fondo Norte, pero ayer si me sentí tan ofendido como cualquiera que allá ocupe localidá. Lo que digan las teles hoy, con sus micro-tomas y análisis labiales, como que ya me la suda un poco. Porque, lo que dijo, y el gesto de lo que dijo, no me dá buena espina como aficionado. Y usté, lo quiso decir, como quiso que se le oyera bien clarito, que pa sacar las faltas y otras cosas de banquillo, bien que se ponen la zarpa sobre el boquío, pa que no se entere ni el tato. Esperaba su particular “venganza”, y creyó que aquél era el momento idóneo. Perfecto. El Fútbol es una sucesión de venganzas y afrentas. ¿Aguardamos ahora el “contragolpe” de los aficionados silbantes al próximo partido-pufo?. ¿Queremos que esto acabe como el rosario de la Aurora…?

Desconozco a ciencia cierta el motivo que, de un tiempo a esta parte, detecto ha venido creciendo en usté como para estar peleado con el mundo atlético. Podría ser aquella venta frustrada en el verano, hacia otros pagos de más “grandeza”. Podría circunscribirse también a aquella recepción de la Bota de Oro, inaudita por no acudir a ella prácticamente nadie representativo del estamento de la SAD. Podría haber radicalizado su compañerismo, por anteriores pitos a colegas de vestuario suyos, que ya recriminó en su momento. Podría centrarse en aquella subidita de sueldo que no terminaba de producirse… Podrían ser muchas cosas, y solo usté conocerá sus motivos. Ahora bien, convendría centrar las dianas, porque lo demás no nos lleva más que a confusión y desorden. Aspectos, por otra parte, muy habituales en esta SAD; pero que no por ser práctica habitual de sus apropiadores indebidos y consortes, deben de tomarse como bandera para dialogar con la afición. Al menos, con una parte de la afición que le respeta y valora, pero detecta ha venido sufriendo un vertiginoso cambio de la anterior temporada a esta. Y no hablamos de goles que, de eso, ya tenemos muchos pichichis y goleadores vistos pa desconocer cómo va el paño. No, se trata de actitud. O al menos, así parece a una sección más o menos amplia del Calderón. Muchos callan ahora, cuando hace apenas unos meses henchían vena en el gaznate, vociferando “uruguasho, uruguasho”, bufanda en ristre. Son gente que ha cambiado su punto de vista sobre uno de los suyos. Medite el por qué.

Porque, mi querido y devaluado sentimentalmente Diego Forlán, si usté está por pensar que es lindo que Florentino le pretenda hay otros, en otro lao de la tiza, que pensamos que sería muy lindo joder al señor de Mordor. Eso, sí que es histórico.
Entonces, como a día de hoy el ejército es el que es, y usté está donde está, ¿qué le parece darnos un pequeño gran homenaje a su costa?. ¿Y dedicárselo a esos niños, adolescentes y hasta juveniles que no tienen conciencia aún de lo que es pasarse por la piedra al “querido” vecinito?.

No sea bobo, caballero. Aquí somos del Atleti y, mientras sintamos que al Atleti lo defienden bien sus soldados, estaremos con ellos. Son nuestra prolongación en la cancha. Represéntennos. Porque, al fin y al cabo, se trata de eso. Y, disculpe en cualquier caso la inmadurez que un servidor siente entre sus congéneres. Dese cuenta que venimos de un secuestro prescrito, una nefasta gestión, un saco de actores de medio pelo, venta de humo lacrimógeno a granel y un sinfín de obscenidades que han hecho de un Club orgulloso y vencedor, poco menos que un coto de torrentes y comparsillas. Represente, al menos, a esa parte de seguidores que no se conforman con tifar colateralmente por el Barça. Que se acuerdan del Atleti…

A cambio, les permitimos una vida holgada. A ustedes, e incluso en algún caso a sus hijos y nietos. Además, les damos algunos momentos “Warhol” de vinos, ovaciones y rosas, que ninguno de nosotros disfrutaremos en nuestra vida.

Un devaluado saludo con ganas de revalorizarse, tras un “SIEMPRE ATLETI”

martes, 16 de marzo de 2010

No tengan prisa

Una imagen, vale más que mil palabras. O eso dicen. Así es que, una mañana cualquiera de marzo, Vicente se pega un homenaje de imágenes en la página digital del “as”. Viene con letras, también. Pero lo que más importa en estos tiempos, es la imagen. En singular. En realidá, les viene importando desde lejos, cuando gustaban de colocar un poster a todo color en las páginas centrales, como reclamo a la clientela. En la era de la imprenta, en temporadas que se escribían con otras firmas.

Como primera providencia, publicidá. Mucha publicidá. A la cual se deben en gran medida, pues supone un capital porcentaje en su fuente de ingresos. Y a ella suelen rendir pleitesía, como a los presis que les conceden entrevistas, les dan la exclusiva de un fichaje, les regalan una campaña de sudaderas o les dejan a los chicos-estrella en entrevistas en praim-taim de ese. Lo que no piensan, lo que no pensamos, es que ese becerro de oro llamado “anunciantes” no sería un puñetero piojo si allí no acudieran en masa cientos de miles de aficionados deseosos de conocer la última noticia de su club o SAD, y validaran con su multitudinaria presencia el pastón que los anunciantes desembolsan a los del medio en cuestión. Ergo, todas las marcas que allí aparecen no son más que una prolongación de la pasta del usuario-deportivo, solo que negocian desde sus siglas porque el 1+1 se ha perdido en su bolsillo. Además, así su interlocutor no se hace líos con tantos nombres… Es sencillo, el truco ya lo inventaron los bancos: me dejais la pasta en uno mas uno difuso, y al final el que figuro en los créditos, agradecimientos y demás, soy yo con mis siglas. Para lo bueno, que pa lo malo siempre habrá muchos a repartir.

Después, está el madridismo descarao que destila. Se sale del coto y tó. Hasta tal punto de que en algunas de las noticias concernientes ya a otro club (o SAD), figuran jugadores o entrenadores ex_madridistas sentando cátedra. Opinando o marcando camino. Cuando no mete algún mirlo un jugador con pasado chamartinero, que entonces, indisimuladamente, te cuentan la milonga de que tu equipo en cuestión poco menos es lo que es gracias al fulano. Allí tiene su harén el del villarato. Aquél que se colaba en el Metropolitano en tiempos de roña en el monedero para ver a un Atleti parecidísimo en títulos, ambición y señorío a este en el que sirve de gacetillero epistolar para culpables de estafa en apuros. Sí, ese tipo que se agarra el mentón en plan intelectual, y que comenta en la TVE en un amistoso pre-europeo de Selecciones con final en el Prater: “ya vale con pedir a Raúl, la Selección está cerrada y no hay debate”; en tanto, a esa misma hora, en ese mismo momento, “su” página digital abre con un Luis cabizbajo, sobre la leyenda “¡¡Raúl, selección!!”. Sí, ese, es uno de los “gurús” del Fútbol patrio. O intenta serlo. Junto con tantos otros… ¿Nadie tiene un filvit a mano?

Y barcelonitis. Mucha barcelonitis. En un sinfín de comparativas, bastantes de ellas propias de maternales con selectividá a párvulos, donde el sempiterno maltrado club de Chamartín, sale jodío. Y uno, que se acuerda de tiempos de álvarez margüenda, urío, guruceta y demás jarcia… Cuando a los del Atleti nos llamaban “llorones”, simplemente por pedir una igualdá que no se daba ni de roce. Ahora, lo quieren llamar “justicia”. Con una pléyade de cabos escribientes siguiendo la tiza de la línea editorial pa, demostrando el principio de que millones de moscas no pueden estar equivocadas al escoger el zurullo, hacer avispero en torno a una lesión que ellos mismos vinieron practicando con notable éxito desde tiempos inmemoriales: el trampeo. Los favoritismos. El pez grande, y el chico. Si no fuera porque el Barça me sigue cayendo mal, como cualquier adversario de enjundia (hasta que magil termine la obra con el tiro de gracia), casi que de me descojonaría vivo. Por eso, aunque no haya nacido allí, yo también soy un poco de Castilla y Lyon.

Y nada de los giles.
Égida mil veces maldita, en la que todos nuestros enemigos crecieron, mientras el Atleti, el del Atleti, mengua. Se queda en un gran jugador o dos con fecha de caducidá cada verano, una orgía por una final cada 10 años y una media de a 25 puntos del campeón de Liga de turno. Y cada vez menos crios en las aulas, soportando la rabia de no poder decirle en una década al repelente compañero de pupitre: “os hemos pulío, majete”. Como tuvieron que soportar en los recreos, incluso en las universidades, gran parte de los cabos escribientes del nacionalmadridismo actual.

Del barco de Chanquete, ya nos han movio. Aunque sigamos cantando con más o menos afonía. Pero tendreis al menos que escuchar como alguna vocecilla se cisca en vuestra bendita genealogía. De los culpables y de los encubridores. Mamones.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Entre paréntesis

Bueno, pues ya está aquí. Parecía como una cosa que le podía tocar a otros y, claro, como el frío se pasa en otros culetes, pues ¿pa qué vamos a pedir cojines?. Cojones. Pero ha venido. El lunes, ese felón con disfraz de despertador y ojeras, nos trae otra “alegría” de por medio: el Fútbol. O esa válvula de escape, acotada en versión Liga para los fines de semana, donde echar unas birras, unos bocatas y unas chácharas, mezcladas explosivamente con la señora madre de un árbitro, la genealogía de un cancerbero, los parabienes futboleros de un platense o el derrochando coraje y corazón de un canterano. Pues eso, que ahora también nos visita en lunes. Aunque en realidad, podía hacerlo en viernes; da igual. Tampoco diríamos ni mú. Y es que, hay que ver lo bien que nos organizan los gerifaltes de la política y el Fútbol patrio, copón. Esos virreyes que desde la LFP , la FEF , la AFE o la ATPC , nos recolocan en estadios a granel con el simpar objetivo de dar gusto y fruición a las cadenas televisivas que, cuales “audiencius máximas”, crecen como hongos a los pies de pinos y mojones. Volviendo loco al espectador, que no sabe muy bien si acogerse al paquete A, al B o directamente al del vecino, si se tercia entre armario, armario y salida. ¡Ya están aquí!, como esos monstruitos de butaca y linterna de acomodador, que nunca creías que iban a trincar de la misma bolsa de palomitas que tú mismo sujetabas.

¡Lavirgen, que susto!... Pues oiga usted, que es que yo este lunes salgo tarde del trabajo. O me viene a desmano eso de zamparme y pico cientas yardas hispanas, pa llegar al Calderón desde mi pueblo, que como sabe su señoría es el Quinto Pino. Además, no estoy seguro ni de que salga el autocar de la peña… Pero, ¡qué coño!, si esto no lo ponía ni en la letra pequeña del abono cuando lo renové: ¡hay Fútbol los lunes!. Digo yo, que si habrá algún abogao por la sala, y con muy mala hostia encima, como aquél del Cabo del Miedo. Nombre de cabo, por cierto, que se nos ha quedao muy pegao al cuerpo. Casi que se nos acaban por ver los galones en el jerón. Debajo de la nuez. Donde suben los testículos, cuando el pavor encoge el alma. Parece mentira que podamos apretarnos con solvencia un chuletón de Ávila, con ese gaznate tan aprisionao siempre por el Miedo. De cabo a rabo. Miedos. A perder lo que ni siquiera nosotros mismos conquistamos. Muchos miedos a sonar alguna vez como uno grande, libre y jodido. Uniendonos todos en la lucha final, semifinal o de cuartos de final. Pero lucha. Sacudiendo en la puerta del Cabo del Miedo, todos los idems que nos abocan a caminar cada vez más anchos de espalda y estrechos de culo. En una u otra vereda de la vida; sea política o futbolera, de la diestra o la siniestra. Nuestros miedos, nuestras rencillas, son el alimento de los aprovechaos. De los listillos. De los tiranos. De los avaros…

Así es que, como nos han naturalizao el jugar los lunes la Liga con dos artículos por el lao externo, y una de “no me muevo porque no es ni medio bueno pa la hernia” por el interno, tendremos lo que ese conglomerao de letras mayúsculas seguidas de números pares o impares desean: que les dejemos los jurdeles espaciadamente, y no los solapemos los descodificadores de Valencia con los de Madrid, y estos con los catalanes. Pasen por taquilla ordenadamente, señores. Sigan entregandonos el poder de decisión sobre su deporte, otrora popular y de las masas de aficionados y practicantes, que nosotros sabremos administrarlo en clave de ibex 35, teletienda, apuestas varias y un sinfín de opacos mercadeos que suelen dar como resultado mucha deuda y poco título. Que menudos somos nos pa los dineros...Pasen , señoras y señoras, niños y niñas; los muertos no pagan y los invidentes la mitá. Pasen a este circo de cuatro espabilaos en siglas organizadas, mientras cientos de miles no se organizan más que el barco del arroz. Que una de batusis en el Mercadona. Huérfanos de sindicato. Huérfanos de voz. De voto. Pasen a esta Estrella de la Muerte en mitá de vuestra bendita democracia, donde los aspirantes a tirano podemos ejercer con total impunidad y aquiescencia nuestra verdadera vocación. Como en un mundo paralelo, donde los ovejos del matrix político, acaban convietiendose en corderillos lechales aquí, en esta otra realidad virtual futbolística. Y ya vereis más adelante nuestro producto estrella: el Fútbol after-auer pa que nos sintonicen los chinos...
Os jodeis, haber estudiao. Cuando estabais a tiempo…

Corred, corred, jodíos, porque la carrera os dará una sublime impresión de libertad. Ese viento en el rostro. Ese torso desnudo. Y esas veloces piernas entre paréntesis.

lunes, 1 de febrero de 2010

El burro, delante

Uno que se dice presidente porque la prescripción le ha concedido un título, mientras el TS asegura que se le puede tratar como “cooperador necesario en un delito de estafa en las acciones del Club Atlético de Madrid”, no acude a ver al Equipo del que se autocalifica “presidente”, porque “tiene cosas más importantes que hacer”. El alérgico permanente al palco e impenitente sufridor extramuros o pro-M30, excepto en partidos muy de Europa y tal, al menos se inventa excusas menos directas… Una afición dedicada a sus barecitos y su no llegar tarde a casa que mañana hay que currar, desaloja cobardemente un recinto que le van a demoler por las bravas sin decir ni mú. No vaya a ser que le quiten ese título de “mejor afición” que, como el espíritu santo, se sabe que anda por algún lao, pero nadie le ha hecho la foto. Sí, he dicho cobarde, cobarde por los que se fueron y los que quedan. ¿Quién no hubiera pensado que los españolitos de principios del XIX habrían sido unos caguetas de haber dejao que Napoleón campara por Sierra Morena como si de Versalles se tratara?. Emigrantes o quedaos. Pues eso, cobardes. El burro delante, pa que no se espante. Una “prensa” que ha desarrollado un papel de sembradora de sueños, disfrazada de Alicia en el país de las mil y una maravillas, vendiendo el género a tres cuartos: uno, el cómo explicar a los miles de furercitos metidos en su búnker que reconquistarían Europa y las Hurdes incluidas, en tanto el hundimiento era un latente más que patente. Un cuartito lleno de generales morenos, avellanados, picudos, gallardos, esperanzados, callistas, destajistas, colaboracionistas… Que no paran de susurrar a los oidos del fiurer que la división blindada 104 y la aerotransportada 3 Pies al Gato están en la calle ganándole terreno al enemigo. Mientras el Manzanares cae. Como cayó Berlín. Una prensa, que metido en escenas bélicas, ha tenido mucha, pero mucha culpita, en enseñar al invasor Napoleón como el rey Midas. Y se juntó el pan con las ganas de que lo fuera. Y al séptimo día, se hizo el pan como unas hostias.

Dos, que esa “reconquista” habría de hacerse bajo un papel de “pupas” que, curiosamente, no se mentaba en tiempos del bendito señor que lo pronunció. No cabe más palabrería para desfacer este entuerto con tintes de patraña que de un tiempo a esta parte parece querer inocularse entre el pedigrí de los atléticos, mas que contestar “tu pupa madre”, a poder ser sonriendo. O no.

Tres, que el Atleti está sentenciado desde hace tiempo informativa y mediáticamente hablando; no ha pasado el corte bipolar y se merece llenarlo de manoletes, gonzalitos, torrentes, cerezos, míster bines o cualesquiera otros personajes entre comediantes y simpaticones. Como el cole: befa y mofa pública para con el que pretenda ponerse de puntillas por encima del corral establecido y te lo cepillas en cuatro recreos. Por Manolito Gafotas. En este caso, un poquito bastante a lo niña del exorcista, porque el mozo en sí era bien parecido y lo han hecho feote hasta decir basta. Una “prensa” que se ha ocupado y preocupado en enseñar bien los granos, el acné, las cicatrices y las mellas que han contribuido a que el mozo parezca un engendro: cienes de jugadores-pufo y docenas de entrenadores-morrallla. ¡Ah! Y algún director deportivo, esa moderna imagen-pantalla que se ha puesto entre el entrenador y la directiva, por si tampoco se lleva en el pack al presidente-paja de turno… En el Atleti SAD, tenemos el “completo”. Más escudos que en 300. ¿Será por eso que la afición no se aclara?... Ni se quita ni se pone rey, pero no hace demasiado una mujer entrada en años increpó a un muchacho en el estadio que portaba un cartel de “gil, culpable”. Poco menos que le vino a decir que no era muy ético meterse ya con los muertos, y que no podía tener culpa de nada, el muy angelito… Eso, o que te digan en plena efervescencia que pongas tú el dinero, como lo pusieron ellos. Y te quedas con cara de gilipoyas al pretender hacer en dos minutos un resumen del “caso Atlético” como altruista seguidor, que los “profesionales” del ramo que te informan que te rilas llevan ya cinco años largos sin hacer. O lo han hecho de puntillas y con un ju-ju/ja-já intercalado. Ciudadanos de la “prensa” que fardan de vender millones y trillones, ¿llegan ustedes a las masas?. Con información, digo, que de salsas rosas, amarillas o de alcaparras, ya se sabe que sí.

Tres bis: por el interés te quiero Andrés. O cómo plegarse a las doctrinas de pensamiento único establecidas bajo la muy políticamente correcta nomenclatura de “línea editorial” (antaño llamada “censura”), vendiendo el jefe una “prensa” libre e imparcial mientras el reporterillo osado contempla la escena amordazado desde su cuarto oscuro. Mirando de reojo el plato de lentejas que, como la escudilla de Toby, lleva grabado el nombre de sus destinatarios. Tiernos e infantes seres que aprenderán mañana a dejarse la ética bajo los escrotos, por mor de un cuenco parecido. Mientras ven en sus líneas editoriales de época, con teles de cataplasma interactiva, los maravillosos valores de la vida a través de películas y videojuegos. El único reducto donde les queda por mostrarse, tras ser confinado a esas reservas por el propio hombre que empezó a escribirlos hace tanto tiempo…

El 4º cuarto, es tan oscuro y tan más intuido que cierto, que le dejo a los mismos periodistas honraos que lo rellenen, si tienen a bien y pueden salvar el referenciado plato del punto anterior… Aquí, hay tela. Los hay que callaron, otorgaron y pusieron alfombra roja al delito de hace 5 años probado por el Supremo, y ahora vienen con historias del ayer que malpueden explicar. Nunca es tarde si… pero, entenderán que están haciendo la picha un completo lío a muchos de sus feligreses que se preguntan, como el Último, “¿dónde estabas entonces, cuando tanto te necesité…?”.

Ahí estamos, señoría. Echándonos la culpa de si fue primero el huevo o la gallina. Debatiendo si el niño es tonto porque no le enseñaron a leer ni a escribir, o es tonto por esos imponderables de la naturaleza. No sé si Rosseau tenía esto contemplado… O si en la última transfusión se nos pasó sangre cortada. En tanto, el cuaderno tirao. Roto. Sin hacer los deberes sobre sus hojas veteadas en Rojiblanco desde hace años. Mirando. Resoplando. Ilusionandonos. Huyendo. Esperando a un mesías, o a un grupo de ellos que nos digan qué tenemos que hacer. A la vez que la gente se va haciendo vieja, sin ganas ni intención de hacer nada. De mostrarse. De revindicarse. Solo pretendemos jugar con mandos de la wii. Para creernos tal, siendo pascual. Pobres y jodidos revolucionarios de baretos y sofás. Valientes en los diferidos sobre revoluciones que ocupan los metros cuadraos de la barra de un local de copas o los asientos de una reunión familiar, cuando nos birlen hasta el mes de vacaciones. Que tanto sudor, lágrimas y sangre, costó a los que años ha se enterraron en sus mismos cementerios. Pueden diferenciarse ahora sus tumbas. Más que nunca. Las reconocereis porque sobresalen dos enormes montículos de tierra un poco más abajo de sus cinturas.

Y el burro delante, pa que no se espante.

jueves, 22 de octubre de 2009

Dos amiguetes

Se echaban una partida de futbiolo en los billares del barrio. Un local donde ya no se consumían celtas mangaos al viejo, ni se ponían posters de la melena de Ayala. Donde las máquinas de marcianitos, en verde fosforito, habían dao paso a simuladores con asientos recaro patrocinaos por la NASA. Aquellos billares, donde ya no se jugaba al billar… Uno de los colegas, era malo como la carne-el-pescuezo. El chaval, sabía de consolas y demás huevo y medio. Tenía un máster del universo sobre sedación equina a lo jamelgo erectus y decían que hasta había hecho las Américas, y de allá trajo otro cursillo en no sé qué leches. Capaz de hacerle pasar por comendador, gobernador, tenente, virrey, condestable y sargento mayor; todo a la vez, y por separao. Telita con el pavo. Aunque, en el noble arte de zumbar sobre la barra con mango, era un completo cateto. Se llamaba, y aún creo recordar que se llama, Miguel Ángel, y por el barrio era conocido por “Kalan”, aunque eso tampoco fuera demasiao importante. Siempre y cuando “kalan” no fuera una corrupción lingüística de la raíz “calam” que, en toponimia heráldica deviene del común “calamidá”, y este a su vez del más culto “calamidad”. Especulaciones barriobajeras.

El otro menda, era un portento. La burlaba de baba, y era un masca redomao. Con fama más allá de las vías del tren. Cuarenta leguas de putas y yonquis más allá. Se llamaba Fulano, y atendía al mote de “Jugón”. Se lo puso un señor que ahora le verá desde el Tercero. Todas las tardes, se reunían en aquel billar de la esquina, a golpe de cigarrillo en los labios y cuello de escai levantao, pa jugarse unas birras de por medio. Mahou pre-traslado, de esas rechonchas y sin etiqueta, con la serigrafía tatuada en el mismo cristal, no. De las otras.

Y el jugón, le daba lo suyo y lo del inglés, cada día, al Kalan. Pim-pam, pim–pam. Delante de su gente, que se arremolinaban en torno al futbiolo, gritando como condenaos, pa ver si con los cánticos se era capaz de empujar la bolita de Kalan hacia la portería contraria. Lo,lo,lo,lo,lo… y todo el repertorio. Papo, pues no. Paliza tras humillación. ¿Será porque no se animaba bastante?. ¿Habría que contratar a los niños de San Ildefonso?. ¿Quizás al coro de gospel de Boston?. ¿Sería posible contratar mercenarios de cuerdas hiper-operadas y super-vocales?. ¿Llenar la sala de megáfonos, quizás…?. Todo esto se valoraba en el descanso, afuera, cuando el cotén sustituía al tabaco. O más bien se mezclaba con él. Antiguamente, se tenía un cuartillo en el mismo local; pero desde que no se quiso ir a por los recaos que mandaba el tío Palomo, se guardan ahora las fregonas desmochás y otros inservibles de limpieza. Lástima. Y, tras el sanderín adolescente, se regresaba al interior. Kalan y su tropa, volvían mascando chicle de Jarvard, taconeando con sus botas de piel de pene, y quitándose las lupas justo cuando miraba la chica azul repollo. Convencidos de que esta vez sí. Que con un poquito, iban a sacar un muchito. Mete una, saca diez, de puta madre. Pero no. Rehostia al canto. Y Kalan y su pandilla, volvía a reunirse de urgencia. Con la chica azul repollo mirando pa otro lao, mientras silbaba. “Son los muñecos del futbiolo, coño, está claro…”. Que si uno va con cinta aislante. Que si otro está astillao. ¿Qué es eso de que no vale con el guarro?. Que mira aquél que es portero y siempre asobinao en la barra; no se tira ni pa’tras… ¿En las barras has echao grasa o cemento, Susito?. Y tú, Kike, a ver si espabilas y haces el trapi con los dineros y las bolas cuando el encargao no mire... Que encima nos va a costar dinero esta ruina.

Kalan perdía por castigo. Alguna partidilla y eso, ganaba, pero de los campeonatos, ni rastro. De competir, tampoco. Le habían pasao en el tema hasta los mocosos de EGB. Chincha rabiña. Coño, se partían la caja de él y su pandilla una caterva de enanos mentales y deportivos. ¿Qué pasa?. ¿Que no le pegaba ni la chupa de cuero, ni las antiparras de marca, ni el paquete de tabaco rubio, ni siquiera los botines de piel de falo...?. Ná. Al Kalan, ni le servía la tropa, ni le valían los muñequillos que sus brazos se esforzaban en medio guiar. Jaleao por los suyos, con ese tupé envidia del Din (con don-cooperador-), aquellas lupas de espejo y el pitillo volcao sobre una comisura del labio, era el “masca” del cotarro. Tenía que serlo… Pa que le viera su viejo, aunque fuese…
Hasta que la vocecilla de un adolescente, se elevó entre el humo del tabaco y la canción de Radio Futura, “han caído los dos”, que sonaba como fondo:
- ¡Eres muy malo Kalan!. ¡Deja de echar la culpa a los espectadores y a los muñecos del futbolín!. Son tus manos, tío. Tus putas manos. ¿No lo ves?.


jueves, 15 de octubre de 2009

Sonría, por favor


A Vicente, esa foto le recordaba a aquella otra en Hendaya. Hace ya 60 años. En épocas donde el color no se veía mas que en la vida real, o en el Museo del Prado. Sin eje Recoletos. También aparecían en esa estación francesa dos famosos personajes. Como Romeo y Julieta. Escenificando lo que mas tarde daría en llamarse “buen rollito”. Colegueando, vamos. Tan similar era la escena en sí, que ambos protagonistas conservan cierta filiación en el tiempo. Uno, fue votado; el otro, resultó de un proceso de usurpación. Aunque en el subconsciente de Vicente, hubiera un cambio de papeles. Esto es, el ordeno-y-mando de entonces venía a ser el demócrata de ahora; y el de las urnas de hace más de medio siglo, el golpista en esta instantánea pre-olímpica. Por lo demás, todo perfecto. Hendaya o Madrid, tanto monta, monta tanto.

Poniendonos en el tiempo preciso de cada una de las fotos, el poderío salta a la vista. Entonces, el III Reich arrasaba. Debía parecer tan lógico, tan justo, lo que pregonaba y consumaba…Y casi nadie podía calibrar el modo en que se le iría la mano. A su lado, el amiguete emergente al que le dá caché por un tubo el camarógrafo de entonces, sacandolo de plano junto al rey del mambo. Es lo que tenía haber forjao una grande y libre. No se muevan, que sale el pajarito…
La imagen actual, unos meses antes de que por las Escandinavias pasaran olímpicamente de sus caretos, también tiene su aquél. Tan aquél, que bastante público adyacente, en nombre propio y el de algunas asociaciones y grupos, hizo coros al flash. Y Vicente, no pensaba precisamente en aquellos que deseaban el traslado de corazón. Que los había, y los hay. No. Pensaba en otros. Los que se reían alrededor del fiurer, hace ya una jartá de años. Cuando el ciudadano austriaco estuvo a punto de recoger el Nobel de la Paz, de manos del mundo “civilizado”. Más de cinco décadas antes de que otro aspirante a dictadorcillo furgolero recogiera honoris causas y medallas solapa-prescripciones a tuti plen. Del mismo mundo “civilizado” que el anterior.



“Usté, sale ahí, alcalde”, reflexiona Vicente. Ahí, al lado de don cooperador, que es para las masas don Enrique. A este lenguaraz, le mola aparecer entre sus rayos catódicos. Al lao de reyes, reinas, principitos, ministros, capos y gente de galón y cetro. La jugada de poner esparadrapo a los pregoneros tras cooperar necesariamente en que la Benemérita pasara sin entrada y a hora intempestiva por las ofis de Virgen del Puerto, tenía su continuación en toda esta farándula. Se callen, coño, que ruedo. “La abuelita Paz sale de excursión con la mejor de sus sonrisas”, es el título. Desde que amanece, apetece. Pirarse a lavarse el rostro, digo. De emisora en editorial. Y lavarselo al de al lao. Aunque tenga que torcer la toalla pa secarselo. Así, alcalde, el interfecto en cuestión pierde jébere y gafas de concha por salir junto a los VIPs. En lo que sea. Desde un simposio cultural, a una venta de un Estadio. Total, el fúrgol le pilló ya muy tarde…
“Usté, al-quadí, está cazao en épocas de vinos y rosas”. Debe de ser su particular octubre de 1940, cuando se llevaba el brazo en alto lo mismo que ahora las nintendos DS. Aprovéchelo. Sáquele brillo. Fotografie la instantánea, y esta a su vez con otra, y así hasta que gaste tarjetas de 2016 gigas. Eche unas copitas de champán de por medio. Algún porrete, si eso. Antes de que cojee el imperio. De que se conozca hasta en el último rincón del Madrid del Atleti, que usté solo necesitaba un Club pardillo pa hacerle la cama con su estadio a lo Kefrén & Micerinos. Que escogió al vecino que tenía los mandamases mas desarraigaos y trapicheantes. Que ni siquiera pueden ni saben defenderlo, pues comenzaron robándolo. Porque con el otro, de nunca ha habido güevos. Y, apuntada la víctima, quiso cooperar activamente junto al cooperador necesario y el culpable de estafa, en la consumación de ese Español de Madrid que nadie confiesa perseguir, pero que los hechos se obstinan en mostrar.



Sonría, por favor. Para que, cuando la Historia le juzgue en su Hendaya de sesenta años más tarde, al menos se diga que hacía tratos con delincuentes… Sonriendo.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Naúfragos, gambas y paréntesis

Pa ser honestos, el tipo estaba sentenciao. Desde que su viejo, en un doble mortal con tirabuzón, decidió ponerle por nombre Robin. En memoria, quizás, de aquél bandolero con arco que robaba a los ricos pa darselo a lo pobres, en los sajones bosques de Sergud. Tuvo que parirlo su madre allende los Pirineos, en lugares profanos, pa escapar de los Tomás, Santiago, Mateo, Pedro y demás nombres pro-santoral que eran los propios y cabales en la vieja Piel de Toro. Allí, en las extranjerías, pudo darse el gustazo de ponerle Robin. El gustazo, y los santos cojones; pues no hubiera pasao a mayores de no ser porque el padre lucía en el escudo de armas el apellido Son. Y su señora esposa, el de Crusó. Así es que, dicho de completo, quedaba un pan como unas hostias. De modo que al crio le pusieron en un brete de por vida. Sobre todo, en aquella época escolar, donde cualquier soplapollez era susceptible de ser sacada punta hasta el infinito y más allá. Imagínense el trago del chaval, cada vez que el maestro pasaba lista con nombre y apellidos. Como era precepto. Lo peor de todo, es que estaba más solo que la una en la mofa y befa. Ni un Ángeles Baile Lapieza, ni un triste Armando Bronca Segura pa llevar a pachas aquella cruz con forma de heráldica. Dicen que con el bautismo, se dá crucifijo y ajos al pecado original. Y un mojón. En el curioso caso de Robin Son Crusó, lo que le hicieron con el derramamiento simulao del agua del Jordán, fue una putada tamaño XXL.

Así es que, con esa hoja de servicios, a nadie extrañó que, metido en la época de mozo, tuviera un naufragio por curriculum en un crucero de placer por el Pacífico. Al poco de inaugurar la estación de metro. Calvino, se hubiera partío la caja de todo aquél hatajo de herejes que descreían antaño de su teoría sobre la predestinación. Angelicos… El buque quedó hecho unos zorros, y Neptuno se lo llevó pa sus adentros, en vista de que no le caía metal alguno durante más de una década por los que dicen sus pagos. Porque eso de quedarse boquerón en pleno océano, como que no está ni medio bien. En más si se trata de todo un ser superior. O algo menos, que pa esos menesteres ya tenemos a otros. Sea como fuere, al tipo le dejó a pleno gayumbo en mitá de una playa tipo catálogo viajes marsans. Sin pre-reserva, comisiones ni tasas y sin chacha pa cambiarle las sábanas. Eso sí, los baños, inmensos. Podía plantar un pino en cualquiera de sus hectáreas. Alicataos en soledá y palmeras. Hasta el techo.


A los siete días de encontrarse allí, la mar quiso dejarle un regalo en brazos de sus olas, y le acercó hasta las arenas su maleta de viaje. Con sus correas de cierre y todo, aguantando el envite del agua y la sal. Se descompusieron cual SAD cuando intentó trabajar sobre sus hebillas. Daba igual, Habían sabido conservar el retrato de familia, una libra de tabaco de liar, la petaca y su Camiseta del Atleti. Lástima que no fuera la del Aviación, pa salir volando. O tuviera el número del Galgo del Metropolitano, pa enebrar por patas. También daba igual. Se la habian traído los dioses menores, y debía de dar gracias por el maná. Ya no se desprendería de ella, así 1.903 días pasaran.

A los veintiséis atardeceres, descubrió que no estaba solo. Había hallado a su otro cuadro de ajedrez: un hombre negro que sólo sabía decir “sí, buana”, y que caminaba entre paréntesis. Un viernes, decidió llamarle “Afición”. Y empleó muchas muescas a navaja sobre el tronco de una palmera, hasta que consiguió que andara con el culete apretao. De modo que no hubiera forma en que el bigote de una gamba le entrara entre las cachas. Como un Aragonés de cepa y sarmiento. Garnacha pura.

Pasaron mogollón y tres cuartos de marcas de metal sobre madera, hasta que apareció un barco. Las señales de humo, vienen que ni pintás pa estas ocasiones. ¡Qué gozada, qué alboroto, vaya perrito piloto!. Caminito de Jerez. A celebrarlo con ídem sobre la barra de cualquier bar. Donde echarse pa’l coleto unas copillas en compaña de cualquier amiguete de la infancia. Y si es del mismo equipo, miel sobre hojuelas.
- ¡Coño, Robin!, ¿y que me dices del Atleti…?
- No sé. Cuando le perdí el rastro, Marina aún tenía pelo. ¿Quién ha salido de último Presidente…?
- ¿Presidente?. Amos, no jodas; eso ya no se lleva. Desde el 92, esto es una empresa, con dueños y tó. El padre le dejó el Club al hijo, y algunos esperan que el nieto herede también.
- La hostia. ¡Cómo los Austrias y los Borbones…!. Entonces, ¿ya no se vota?.
- Sí, pero con “b”. Un bote, dos botes, vikingo el que no bote… Y el Pipi, claro.
- ¿Y cuantos títulos llevamos hasta ahora?
- Bueno, pues desde esos 25 años que llevas perdío… 4 Copas y una Liga.
- ¿Sólo?
- Quita, quita, que desde hace 13 no olemos ni uno ni otro…
- Joder, al menos se nos habrá visto por Europa…
- Menos que ná. Ahora hacen una especie de liguilla previa en la Copa de Europa, a la que llevamos un par de años seguidos entrando. Y alegrón; que nos tiramos casi una década sin catarla. Eso que acceden los 4 primeros de la Liga…
- ¿¡No hemos tenido cojones a quedar entre los 4 primeros en una década!?
- Pues no. Pero contando con que bajamos a Segunda hace 10 años, que nos estamos estabilizando y tal…
- ¿¡A segunda!?
- Sí, hubo líos del entonces presidente con la justicia y los políticos. El caso es que algunos dicen que robó las acciones del Club… Es que esto, ahora, va por accionistas y abonaos en vez de socios, ¿sabes?.
- Ya. Como Telefónica.
- Una cosa así. Con la jodienda de que si no se te dá buen servicio, pues te jodes y pagas la cuota anual y al que viene, si eso, te retiras. Siempre y cuando no te arree algún espíritu con una rama en la cabeza por desertor. O te retiren el abono si eres un pesao.
- Y, ¿no es posible pasarse al mejor servicio de la competencia?.
- ¡No me jodas, Robin, que esto es Fútbol!
- ¿Tú crees?. Coño, por lo que me estás contando… ¿Quién viene pa’l Villa de Madrid?, hablando de todo un poco.
- El niño del sexto sentido, si acaso. Va pa 6 años que no se juega…
- Pues vaya con el cartón de bingo que me estoy currando… Y Cecilio Alonso, supongo que estará entrenando al Equipo de Balonmano…
- De su pueblo, querido. La Sección desapareció cuando pasamos a SAD; sólo se podía por ley competir en una modalidá deportiva. Escogimos Vandorn. Qué digo, Promociones futbolísticas. ¡Coño, Fíutbol, que no me salía…!
- Venga, ¿Cuánto le metimos al adorable vecinito en la última?
- Pues uno. Pero nos cascaron dos…
- ¡Qué potra que tienen los jodíos!... Pero, ¿le habremos mojao la oreja a base de bien en alguna, no?
- Mojar, mojar… Bueno, ya sabes, los árbitros… Llevamos una década sin ganarles…
- ¡Joderrrrrrr!. Y esos niños del Atleti…
- Pues ahí andan, peleandose porque los del Barça no se los coman en un aula cualquiera de un colegio al azar de Madrid capital. Los otros, ya les doblan, triplican y quintuplican…
- Lavirgen, que devoro. Bueno, siempre nos quedará la Selección…
- ¡Ah, eso sí!. Campeones de Europa, con Luis en el banquillo. Le dieron hasta en el cielo de la boca, pero se salió con la suya y con los suyos. Y el gol de la final, lo marcó otro atlético en el exilio. En realidá, no hay nadie del Equipo en el combinao Nacional…
- Y de esa final de Copa de Europa soñada en el Calderón, ¿qué?
- Ná. No llegamos. Dicen que nos lo tiran en el 2013, y los bailes ya están pedidos.
- ¿Nos mudamos entonces?
- A un estadio olímpico que cuentan será la releche; pero que a mí me dá que nos la van a dar con queso…
- Al menos, pasta habrá…
- La de las hormigoneras, y pare usté de contar. Nos mudamos a pelo. Ni siquiera dá pa maquillar los 400 millones de deuda…
- Bueno, esa es la cifra que más o menos decían tenía don Vicente…
- Ya, colega. Lo que pasa, es que ahora contamos en una moneda que vale 166 calas periódicas. Multiplica.
- ¿Por más de 60.000 kilos de deuda-pesetas andamos…?
- Más o menos, que las cuentas de la SAD son como el secreto de la coca-cola. O más…
- ¿Ese pastón, por 13 años sin títulos, un descenso, suprimidas las secciones, una década sin ganar al eterno rival, quedarse con el Club por la cara…?. Y, ¿no se ha echao a estos a gorrazos?
- Pues no. Ahí andan algunos… Poquillos… A veces… Pa desestabilizar… es que no son mucho del Atleti, parece…
- Coge los trastos, Afición; nos volvemos pa nuestra isla. Allí te enseñaré a caminar entre paréntesis de nuevo.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Grupo de atléticos ante las falsedades de gil marín

Madrid, 16 de septiembre de 2009

Los grupos de aficionados del Atlético de Madrid: Señales de Humo, Infierno Rojiblanco, Por un Atleti Digno, Pobre Atleti y la Federación de Peñas Atléticas queremos manifestar nuestra sorpresa por la carta que en estos días estamos recibiendo en nuestros domicilios firmada por el Consejero Delegado del Club, el Sr. D. Miguel Ángel Gil Marín.

Y nos causa sorpresa, por lo inusitado de esta acción ya que no estamos acostumbrados a que el club se ponga en contacto con nosotros y que su propio consejero delegado dé la cara ante los hechos que han salido a la luz. Pero no por ello podemos dejar de denunciar todas las falsedades que este documento recoge y que les desglosamos en los siguientes puntos.

Sobre la transformación del Club Atlético de Madrid en Sociedad Anónima Deportiva

No es cierto que, tal como insinúa el Consejero Delegado (pese a que ahora reconozca ciertas “irregularidades” en el proceso), los dirigentes por aquel entonces, señores Gil y Gil y Cerezo, se vieran obligados a “delinquir” para salvar al Club Atlético de Madrid, si no que, más bien al contrario, pusieron al club al borde de la desaparición para aparecer luego como salvadores.

· No se convocan las elecciones preceptivas tras el mandato que debía concluir en julio de 1991 (como atestigua sentencia judicial).

· Se obliga a la Asamblea de Compromisarios a aceptar una deuda ficticia que en ningún momento es probada (como atestigua sentencia del TS).

· Se expulsa a los socios más contrarios a su gestión y con más posibilidades de acudir a la compra de acciones: D. Enrique Sanchez de León, D. Vicente Calderón, D. Mariano Campo y Dr. Enrique Ibáñez (como atestigua sentencia judicial).

· El importe de los abonos se triplica con la consiguiente salida de un gran número de socios del Club que ya no pueden optar a la adquisición de los títulos puestos a la venta.

Sobre las aportaciones de capital de los miembros del Consejo de Administración

Afirma en su carta D. Miguel Ángel Gil Marín que en total los miembros del Consejo de Administración han aportado al club 39.916.308 € a través de las ampliaciones de capital, y se olvida de dos detalles importantes:

· En primer lugar, la mitad de esa cantidad, esto es, 19.472.420,89 € provienen de una compensación de deuda que los consejeros se reconocieron a sí mismos y en perjuicio del club, y que en 2003 intercambiaron por acciones para mantener la mayoría accionarial que la Audiencia Nacional les había revocado. Curiosamente, según la sentencia de la Audiencia Nacional posteriormente ratificada por el Tribunal Supremo, lo que existía realmente era una deuda de la familia Gil con el Club por el “Caso Negritos” y no al contrario.

· Asimismo afirma el señor Consejero Delegado que finalmente (también en 2003) aportaron los 11.721.269,82 € correspondientes al capital inicial de la conversión de 1992: ¡Con 11 años de retraso, sin intereses y por imposición judicial!

Así que resumiendo, si a los 51.637.577,82 € que el Consejero Delegado afirma que han aportado los miembros del Consejo, les restamos los 19.472.420,89 € de muy dudoso origen de deuda auto reconocida y les restamos también los 16.467.731,66 € que debe el señor Gil Marín al Club por lo no satisfecho de la estafa del “Caso Negritos”, la cantidad aportada por el Consejo se queda en 15.697.425,27 €.

En definitiva, el Consejo de Administración habría puesto en cerca de 20 años mucho menos de lo que aportamos los aficionados en concepto de abonos y entradas en tan solo año. Todo esto sin computar los intereses no satisfechos al Club por las acciones de 1992, pagadas tras obligación judicial en 2003, ni los intereses que sigue devengando la deuda no satisfecha por el señor Gil Marín con el Atlético de Madrid por el citado “Caso Negritos”. Si computáramos ambas cifras, según el interés legal del dinero a lo largo de los años, la situación real sería que los señores Gil Marín y Cerezo deben dinero al Atleti. Amen del lucro cesante, y de los daños y perjuicios que resultan evidentes a tenor de la deuda, deterioro deportivo e insolvencia financiera sufridos durante estos años. Sólo en intereses nos consta que la Fiscalía Anticorrupción maneja una cifra superior a 36 millones de euros ¡sólo en concepto de intereses.!

Sobre la situación deportiva

En su misiva a los abonados el señor Gil Marín, además de confundir el número de títulos oficiales de nuestro equipo (son 21 y no 20), afirma que en los años 90 se consiguieron cuatro de ellos, pero no menciona los 14 años que la afición atlética lleva sin celebrar alguno, el descenso a Segunda, las temporadas en las que se estuvo a punto de descender o sin jugar competiciones europeas, o la intervención judicial. Reconoce además en su carta que el Club ha desestimado ofertas formales por un total de 120 millones de euros, cuando el propio presidente y el, hasta hace poco, vicepresidente económico del Club, Fernando García Abásolo, han asegurado públicamente que no han tenido oferta alguna sobre la mesa. ¿A quién hay que creer?

Nos quieren vender como un éxito la clasificación para Champions League, cuando por su historia y tradición el Atlético de Madrid, hasta la llegada de los actuales dirigentes, era un equipo que iniciaba siempre la temporada aspirando a todos los títulos en juego, así como las posiciones medias ligueras anteriores a 1987 aseguraban la presencia en la Champions todas las temporadas.

El desprecio sistemático a la cantera, la desaparición de las secciones históricas, la errática política de fichajes, la falta de identificación de los jugadores con su afición (alguien debería de exigirles un mínimo gesto de agradecimiento a los aficionados que siguen al equipo en sus desplazamientos), las absurdas equipaciones que luce la plantilla fuera del Vicente Calderón... han conseguido la mayor pérdida de identificación de la grada con el Atleti a lo largo de los más de cien años de historia de este Club.

Sobre la Ciudad Deportiva y el nuevo estadio

Es la tercera vez que se anuncia el inicio de obras de la Ciudad Deportiva. Antes ya nos habían hablado de otros proyectos similares. La cruda realidad salta a la vista de cualquiera que pase por el lugar donde previsiblemente se va a construir, donde a la fecha no se ha colocado ni una sola piedra y ni tan siquiera se ha desarrollado urbanísticamente la zona.

Con el tema del estadio también hemos tenido que soportar un sinfín de falsedades desde aquel “Venderemos a Torres o el Calderón” o “Con la venta del Calderón se acabará con la deuda y haremos un gran equipo” hasta el actual “Cambiaremos de estadio sin ver un solo euro”. Las obras, según anuncia el convenio, deberían haber empezado este verano. Afirmaron luego que comenzarían el próximo mes de octubre y, según las últimas manifestaciones del señor Gil Marín, no darán inicio hasta enero del próximo año. Nos gustaría saber quién va a financiar estas obras (sostienen que FCC) en el actual entorno económico que ha afectado con especial virulencia al sector de la construcción.

Seguimos asimismo esperando que pregunten a la afición sobre esta cuestión como prometieron.

Sobre la política informativa del Club

Reconoce Miguel Ángel Gil Marín el error que cometió al enviar a un solo medio de comunicación una primera carta en la que analizaba la situación de la SAD. Es sólo una muestra más de la falta de transparencia de este Club, en el que ni los periodistas pueden acreditarse para cubrir la información de la Junta de Accionistas de la Entidad. Los medios de información tampoco pueden conocer cuál ha sido la asistencia de público al estadio en cada encuentro, una información que sí facilita el resto de equipos de Primera División.

Por supuesto, los pequeños accionistas no pueden asistir a las Juntas de Accionistas, ya que se exige la posesión de un 1 por 1.000 del total del capital social (el límite máximo establecido en la Ley de Sociedades Anónimas Deportivas).

Tampoco pueden acceder a los documentos que se someten a aprobación en las Juntas Generales Ordinarias o Extraordinarias (cuentas anuales, presupuestos, proyectos de inversión…) ni a las actas de los acuerdos tomados por parte del Consejo o las Juntas Generales, ni a los registros financieros intermedios que se han de presentar a la LFP en la mitad del ejercicio.

Esta política pretende alejar al aficionado y pequeño accionista ya no sólo de cualquier toma de decisiones, sino también de poder expresar su opinión como colectivo.

Como grupos de aficionados independientes y sin ánimo de lucro, que sólo perseguimos el bien de nuestro equipo haciendo honor a su historia, esencia y tradición, estamos trabajando en la creación de una plataforma que nos aglutine y con la que podamos expresar nuestro malestar ante la situación que vive nuestro Club. Invitamos a todos los aficionados que compartan nuestras inquietudes y a todo tipo de colectivos: foros, páginas web y peñas, a que se unan a esta plataforma atlética. No compartimos la opinión de que nuestras protestas y nuestra exigencia dañen el rendimiento deportivo de la plantilla y, en cualquier caso, nuestra mayor aspiración es luchar por el futuro de este equipo, que, tal y como está siendo gestionado, se presenta muy complicado.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Crónica de un despertar anunciado

Hay mañanas en que uno no necesita ponerse la alarma pa despertarse pronto. Bastante pronto. Debe de corresponderse con aquellos días señalaos, en los que igual se puede hacer la comunión, que tener tachao en el calendario la primera salidita a la disco con tu amor platónico de temporada. Como tampoco es condición indispensable ser niño pa estrenar zapatos nuevos. A Vicente, que es más de playeros, le pasó un poco de todo esto aquella matinei del 12 de septiembre del año de nuestro Señor de dos mil y nueve. Casi 13 años después de la apropiación indebida cometida sobre el Club Atlético de Madrid. Catorce temporadas después de que el socio del Atleti votara por última vez. Así es que Vicente, a quien le había dao tiempo solo a vivir aquello en esas épocas donde las nenas y la fiex eran más importantes que las urnas, sentía un pálpito mañanero especial. Solo con recordar que, llegada la tarde, podría juntarse con un puñaillo de gentes del Atleti que aún revindican esa vuelta a la papeleta en estos duros tiempos de democracia. Donde todos los españoles somos iguales, pero unos más que otros. Donde la pluralidá es una extraña diatriba bipolar, que pasa por ser de Chamartín o del Camp Nou. Del PP o del PSOE. De Marca o As… Bueno, los que están (o más bien estuvieron) en la tercera vía, y respetan valoran y reconocen la cuarta, la quinta y hasta la última, se darían un homenaje de mini-masas. Concretamente entre 14, que fué la cifra oficial en que don cooperador necesario tasó el peso de este “pelotón de los torpes”. Acaso, alguno más, si al mogollón se uniera todos aquellos del Atleti que se han sentido estafaos esta temporada por el apartado “fichajes”. “¿Cuántos seremos?”, se preguntan unos ante el bacileta tirón del Internet. “¿Cuántos serán”?, inquieren otros mientras ponen su maquinaria gobbeliana al servicio del estado golpista… Y entre dimes y diretes, a Vicente le pilla la pregunta del millón desayunando frente a la última de Marca. Hacía que no compraba un periódico… Tanto, que no había reparao en la destrucción masiva que las nuevas tecnologías han provocao en los kioscos de su barrio y aledaños. ¡Copón, hasta que encontró uno…!. Y allí estaba un tal Yimi Jiménez-Arnau, que no tenía ni zorra fuera del Atleti. O al menos, le mostrara una digna simpatía. Zurrando la badana a estos “bicéfalos de fotomatón”, capaces de producir la “versión B de coge el dinero y corre”. A Vicente, que no es mucho de estos programas rosa palo donde figuran personajes como el tal Yimi, se le escapó una segunda concesión a sus principios: “con dos cojones, vividor”.
Más tarde, llegaba a la segunda carta abierta del “gil mocoso”. Algo menos prolífico que la agrupa en estas cuitas epistolares. En ella, entre palos y zanahorias, echaba el charlote al personal por no haber suscrito acciones en ese aciago 1992. Por haberse dao de baja más de la mitá de la masa de socios, al subirles las cuotas al doble. Por no llevar los 15.000 que tragaron con el impuesto revolucionario las 8.500 calas por acción (a don cooperador le salieron a 850) en metálico a las ofis, con las transferencias bancarias en pleno apogeo. Así es que, ante la minucia de los 112 kilos aportaos por el pequeño accionista sobre los 2.200 del capital social estipulao, al escribiente oculto, a su padre y a su cooperador necesario “solo” les quedó la salida de robar el resto del accionariado. Incluidos esos 112 kilos “obreros”, que fueron a una cuenta de Promociones Futbolísticas S.A. Indigentes, que sois unos indigentes. Plagaitos de putas y yonquis.


Por algún lugar a la espalda del Fondo Sur, Vicente se tropieza voluntariamente con parte de la sección Disidencia. Se llaman así, porque no hay general ni tablas de Moisés que les agrupe. Igual, ni las quieren… Son lobos, gentes de Club que han quedao relegaos al ninguneamiento, la mofa, el marcianismo o el misticismo. Beben, charlan, rien y lloran como el más común de los mortales. Hasta sienten y padecen y, si se les pincha, sale sangre. ¡Tienen sangre!. Tanta, que no hay venas suficientes pa darles redil. Porque de sangre están hechas las rayas rojas que se descuelgan sobre el Escudo. Y que otro ponga el color al sudor y a las lágrimas. Vicente, a quien no le ha salido de los huevos que le cobren dos bazas el abono zotal ese, pregunta por las vacaciones, la familia y esas cosillas de verano azul. Bueno, ¿todo bien?, pues al lío. Que son en punto.
Abajo, en el vocel donde la temporada pasada estuvieron helándose los huesos y calentándose el alma un millar de gentes del Atleti a puerta vacía, estaban los adelantaos de la movida. Paraos a golpe de azul y caballo, chapando un túnel donde viven algunas personas que no están en el trullo por una mera cuestión de días. O no tener antecedentes. En un País donde sigue siendo más fácil quemar un bosque que robar una barra de pan. Ahí, se estaba juntando una marabunta de tios y tias, cercaos por la poli, cuyos delitos pasarian desde hacer botellón a robar de canis unas chuches en la tienda del barrio. O hacerle una trampilla de cientos de euros a Hacienda, con paralelas ipso-facto; en tanto los inquilinos de esa puerta cero mantienen millones de euros con el fisco en el alero. No es de extrañar que, entre unas y otras, se levantara un pasquín corte oeste, donde figuraban los caretos de apropiador indebido y cooperador necesario bajo la leyenda “wantes blancos”. Se leyera una pancarta con el epígrafe: “Nuestra memoria no prescribe”. O se entonara un cántico a viva voz: “¡Nuestro Estadio, vuestra deuda!”. Y Vicente, se sentía de cine no subvencionado entre aquella marea de mentes que sintonizaban en “Onda Club”. Tanto, que se puso a cantar con ellos. Teniendo presentes a todos aquellos que no están en físico, pero sí en mente. Vivos o muertos. “¡Que se vayan , digo que se vayan, digo que se vayan, de una puta vez…!”. Y esa alma hecha gente, comienza su peregrinaje a los pies del Estadio que está en pleno corredor de la muerte. Antecediendo, quizás, el propio destino del Atleti… Vicente se saluda con compañeros de fatigas, intrigas y pensares. Un articulista de LVR. Y otro… Dos enciclopedias andantes del Atleti, una ataviada con una preciosa Camiseta del Atlético Aviación; la otra con unas canas y señorío que van desprendiendo Eau de Atleti por donde pasa. Una chica perdida en los anales de las primeras guerrillas. Un hombre-tesón de Señales. Un incombustible joven de Infierno. Un ex_frentista. Otro en activo. Partisanos de colchonero.com… Todos gritan “no nos mires, ¡únete!”, a otras gentes del Atleti que fotografian la marcha desde el tendido de prudencia. En este Atleti SAD, casi todo es tan circense… Cuando se coge el Paseo de los Melancólicos, la alegría es latente. En un acto de procreación-flecha, los 14 se han convertido en algún millar. Son muchos, según comprueba Vicente tomando como atalaya un par de ruedas que le hacen las veces de zancos. Siempre con los grandes éxitos de la disidencia como banda sonora a aquél peregrinaje que seguirá persiguiendo un Atleti digno. ¿Es que existe otro tipo de Atleti…?
La serpiente bicolor se detiene en la puerta 5. Ha cogido bastante “carne” a través de su camino. El túnel sigue chapao a los gritos, como aquél viejo que solo escucha lo que quiere oir. Se colapsa el tráfico entre los que llegan y reculan. Hay más caras conocidas de por medio. Un tipo se deja fotografiar el pecho, donde un rótulo de “gil” atravesao por la diagonal en rojo de “prohibido” sustituye la elipse original del patrocinador coreano. Algunos sostienen con firmeza una pancarta donde se escribe “Sociedades Anónimas Delictivas”. Un atlético en silla de ruedas intenta salir del atolladero. La mujer del puesto de pipas sonríe con malicia. Por las cristaleras azul prescripción, se dibujan las siluetas de algunos curiosos que han decidido ver los toros desde la barrera. O les han hecho decidir, que la SAD no es que sea modelo de democracia… Cuentan que allí se dió el apogeo numérico. En la retirada, que no huída, figuran dos tipos que se funden en un abrazo. Vicente piensa que puede ser de efusividá, de un par de mendas que hace la tira que no se ven… O de emoción. Porque el acto, desde luego, ha sido muy emotivo. En especial, pa esas gentes del Atleti que llevan dando el callo ladedios.

Vicente, cruza los vomitorios a los 6 minutos de comenzar el encuentro. Solo. Toma asiento en un Grada de la que se han borrao dos amigos. Y su hijo mayor, un cabroncete de agárrate y no te menees, que era las delicias “guerrilleras” del sector. Te reservamos el sitio, Pablete. Entretanto, síguete batiendo con la infantil dignidá colchonera en tu cole. A los 10 minutos, Vicente se arranca con un “don cooperador, cabrón, fuera del Calderón”.
- ¡Joe, no te ha seguido ni Dios…!- comenta el vecino de auriculares caídos.
Desde el Fondo Sur, se marcan los primeros compases del Himno del Metropolitano. Vicente les sigue en la sintonía. ¡Con lo que le pone aquél viejo Himno…!. Pero, como el impass de don cooperador, se queda soliplás en la partitura. Le golpea en el brazo al auricularista:
- ¡Otra vez que me he quedao solo!. Es que aquí, se canta poco todo…
A su verita, un tipo se descojona en clave menor. El Fondo Sur, retoma la mecha con el Himno del Calderón. “¡Uy, ya ni el Himno…!”. Algún conato de griterío contra la directiva alumbra. En ningún caso, igualao en decibelios a la bronca que se lleva el lateral derecho que ha venido a rellenar el hueco del vendido en la prórroga de agosto, cada vez que intenta un centro. En la curva del Fondo Sur, se produce una enganchá. Alguno pretende quitar una sábana rotulada que reza: “el productor del destape nos deja en pelotas”. Hay lío. Empujones, y gente que se levanta a silbar por el entorno. Al lao de Vicente, un tipo se altera:
· ¿¡Qué es eso de quitar pancartas entre atléticos!?. ¿¡Quiénes están quitando pancartas…!?
Y después, gol. Un gol que, como venía siendo bastante habitual y jodido, Vicente saltó a medio gas. A medio aplauso. Nunca creyó que sentiría así de descafeinao un gol de su Equipo… Y un poco más tarde gol, también. En nuestra portería. Eso, sí que sigue dando mucha rabia… El día que se alegre a viva voz por ellos, tendrá que dedicarse a la cría del caracol en cautividá.
El bocadillo. O unas birras tuneás con limón, que el licor y los chanchullos, no son coto pa la plebe. Están en otros laos que dicen “nobles”. “Bueno, habrá que echarlas con un par de compañeros de colchonero”, piensa Vicente.
Y luego, reyes. Subproducto de una subdirectiva en una SAD subrrealista que tiende a convertirse en un submarino capitenao por subdelincuentes, protegidos por subintereses defendidos por sub... Muy “sub” todo. Excepto algunos cánticos en do mediana que, junto a retales de tela donde se expresa “directiva, fuera ya” o el sempiterno y nunca contradicho en muchas temporadas “otro año, otro timo”, dejaban latente que hay gentes del Club que están encabronaos más allá de que abajo no se le gane a un equipo de media tabla con 10 efectivos.
Por los videomarcadores donde se anuncia el bes seler de manolete (tu boca es un ojete), pita el primer gol del Barça al Getafe. Se oyen algunos aplausos. Vicente, se mete la cabeza entre las manos. “Manos-manos-manos; no zarpas-zarpas-zarpas…”. En la Pradera, el fútbol desierta en masa, oliendo quizás que a aquél escenario le quedan dos telediarios y una plusvalía. A veces, viene. A ráfagas. A golpe de un orgullo aún no enterrao del tó… Pero vamos, ya lo dice don cooperador, cuando nos cuenta sus películas: “los del Atleti (…) tampoco necesitamos títulos, nos conformamos con remontadas como la del Villarreal…”. En estos pensamientos, segundo gol de los catalanes. Secundao por la nueva preceptiva moda de aplaudir los goles del que hace no mucho fué nuestro rival en Liga. A la segunda jornada de transcurrido el Campeonato. Con un “¡a tomar por el culo, hombre!”, Vicente toma las escaleras del vomitorio. Y acaba de ver el simulacro de encuentro, junto a un número de la Cruz Roja. Que le parece vikingo, el jodío. Pero sintoniza y respeta mucho más lo que fué, representa y en lo que se ha convertido el Atlético de Madrid. Interrumpe la conversación , pa soltar un “gil, ladrón, fuera del calderón” en perfecta metralla. Con lo que le queda de voz. A su alrededor, ya no le queda voz a nadie.
El árbitro pita el final. Entre un amago de protesta. Que queda envuelta en las notas del Himno, subidito de decibelios, que suele acompañar los epitafios deportivos. Nos quitaron el Club. Nos quitaron las almohadillas. Nos quitaron el voto. Nos quitaron las pancartas. Nos quitaron el abono. Nos quitaron la sentencia popular a voz al final del partido. En plena “democracia”. Vicente, sale meneando la cabeza. Guiñando el ojo a un tipo que sostiene en alto un cartel donde figura una antigua portada del diario “Marca”. “Vendemos el Atleti”, rezaba el pasquín . Y debajo, “la familia gil se sacrifica por el Club”. Curioso que, con la que estaba cayendo, Vicente abandonara sonriente el Sagrado. Escojonándose, conforme bajaba los escalones, agarrao de la mano del Club de sus amores.

Después de volver a personarse enfrente de la puerta 0, donde esta vez los cuerpos de seuguridá del Estado, si dejan asisitir; y darle las “gracias” en persona a don cooperador y el que le tira de los hilos, por la apropiación indebida como leiv motiv, y el “partidazo” de turno como sucedáneo, Vicente se encamina a su aparcamiento. Mientras llega y no, echa primero un meo. Y luego, escribe una nota en tanto se aprieta un plajo en los ángulos de un banco. Bajo una farola. Con ella en el bolsillo,s e aproxima a su vehículo. Y la deposita en el de al lao, cogida al abrazo del parabrisas.
Cuando el individuo llega a su coche, se encuentra con el posit. Tiene un escudo en chiquitito en su parte izquierda-superior, como un membrete no-oficial. Y pone así: “El día 12 de septiembre, a los 106 años de la fundación del club Atlético de Madrid, sus hijos se multiplican en pos de sacarlo de manos sucias. Manchadas. Inútiles. Revertir ese sentimiento extranjero de pupismo y “cuarta-opción-si-eso” que se ha agarrao como sanguijuelas al sentir de la Grada.
No hemos llegado. Aún. Estamos en el proceso. Y algún día seremos tantos como acciones robasteis del Club. Lo sabeis. Entonces, con la cifra hecha, nos arrogaremos a la ley del talión. Y solo los dioses saben si la ira acumulada podrá seguir encauzándose sin violencia.
La hicisteis. La continuasteis. Y no la quereis pagar…”